Entra en la habitación relajada, amenazando con quitarse los zapatos y hasta el vestido si hace falta. “Que no, que no, que es broma”, corrige entre risas antes de empezar la entrevista en un lujoso hotel de Beverly Hills. Quizá la broma con el vestido la hace para que se note el modelo, un elegante diseño de Fendi que más parece hecho para una gala de entrega de premios que para una charla con periodistas.

Pero a los pocos minutos se confirma que en realidad es parte del paquete, de una chica que además de belleza pura y dura, destila simpatía y espontaneidad. Además, a Eva Mendes la acompaña su madre al evento, lo que le da más autenticidad a la conversación. Dice que le debe mucho a ella, que siempre le dijo que esto de la actuación y la gran pantalla sería duro, tanto o más como cualquier otra profesión del mundo.

Y de su hermano aprendió a manejar a los hombres, con los que ha tenido que lidiar desde que empezó en la actuación en la década de los 90. Algunos de ellos han sido benditos para que su nombre se hiciera grande a la sombra de su enorme tirón de taquilla, gente como Denzel Washington, Johnny Depp o Will Smith, que ya han compartido cartelera con la belleza nacida en Miami hace 36 años.

Confirma que está ocupada —mantiene una relación sentimental con el director peruano George Augusto desde el 2002— aunque no habrá boda ni hijos de momento, metida al 100 por cien en sacar adelante su carrera como actriz.

De momento, andará enfrascada durante un tiempo en la promoción por todo el mundo de su última película, una comedia de risa fácil junto a Will Ferrell y Mark Walhberg, en otro intento de ganar puntos para un papel realmente de peso, donde el principal reclamo no sean otros sino ella, Eva Mendes. 
 
¿Conoce a muchas parejas disfuncionales como la que interpretan en película usted y Will Ferrell?

¿En el seno de la familia cubana donde crecí? Nooo, que va (dice con ironía). Lo curioso es que son disfuncionales pero funcionales al mismo tiempo porque son perfectamente extraños el uno para el otro. El primer día, cuando estábamos grabando, Will me preguntó si de verdad yo iba a ser su esposa en la película entre risas, aunque luego nos dimos cuenta de la buena química que tuvimos.

¿Piensa mucho en el matrimonio en la vida real?

En cierto modo. Uno nunca sabe, no sé lo que hago el fin de semana que viene porque no me gusta planear, pero estoy abierta matrimonio, a niños y todo eso, pero no ahora mismo. Lo más importante es mi carrera en estos momentos. También mi perrito Hugo.

¿Qué significa esta película para su carrera en estos momentos?
Siempre les digo a mis agentes que quiero hacer algo más que ser la chica linda, la chica accesorio. Aunque he trabajado con Johnny Depp, Matt Damon o Denzel Washington, siempre son los hombres los que tienen los grandes papeles. No solo quiero ser la chica guapa y esta película es un poco eso.

¿Será porque hay machismo en Hollywood?
Sí lo hay pero no me pone brava. Es algo que hay que aceptar.

¿Hasta qué punto es difícil conseguir los papeles importantes?
Lo pienso de esta manera: empecé a actuar con 23 años, muy tarde, mientras que hay otra gente en este negocio que llevan muchos más años. Así que todavía tengo mucha paciencia para llegar al lugar que estoy seguro que alcanzaré. Y así, trabajando con estos actores, siempre estoy dándole vueltas y todavía soy estudiante, con una

¿Qué es lo que ve cuando alcance ese cénit?
Veo calidad en los papeles, que están ahí pero que aún me llegan, los que tienen actrices como Kate Winslet, Penélope Cruz o Angelina Jolie.

¿Qué está haciendo para llegar a ese punto?
Estoy escribiendo un guión de un cortometraje para dirigirlo yo misma, la historia de una mujer que encuentra su alma gemela la noche en que pierde su gato. Será mi primera experiencia como directora, en agosto durante tres días.

¿Qué vínculo tiene en la actualidad con el mundo de la moda?
Siempre me ha gustado la moda, pero actuar es mi verdadera pasión.

¿Cómo se ve a sí misma en términos de belleza?
Digamos que no soy una belleza convencional. Creo que es bueno que las mujeres se acepten a sí mismas.

¿Cómo maneja a los hombres en los rodajes?
Oh, te aseguro que yo sé manejar a los hombres (dice entre risas). El truco es que si te cuentan un chiste verde, les cuentas uno peor y enseguida se callan. Crecí con un hermano que me enseñó todas esas cosas.

¿De los que se ha topado, quién es el mas intimidante?
Lo sé sin pensar: Robert Duvall. Nunca había perdido la compostura tanto como con él, porque dijo una frase tan perfecta que me entró un ataque de risa incontrolable. Lo pasé fatal, pero fue una experiencia de la que aprendí.

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