Luca Verne. Los Angeles | 16 de diciembre de 2011

Hace 28 años, el escritor belga Georges Remi pensó que había encontrado al cineasta capaz de poner fin a las decepcionantes adaptaciones sobre su intrépido reportero, el trotamundos Tintín.

“Si hay alguien que pueda llevar con éxito a Tintín a la gran pantalla, es este joven cineasta estadounidense”, escribió Remi, más conocido por su seudónimo Hergé. Aquella nota, que data de 1983, fue hallada por su biógrafo, Michael Farr. Y éste está convencido de que el escritor se refería a Steven Spielberg, que había contactado con él un año antes para adquirir los derechos de sus dos docenas de cómics sobre Tintín.

Ahora, puede que ese presagio de Remi se haya convertido en realidad con “Las aventuras de Tintín”, que se estrena este fin de semana en Estados Unidos. Dice Farr que la versión del maestro americano es lo mejor que se ha hecho hasta ahora, y con mucha diferencia. El problema con su entrada en Estados Unidos es el hecho de ser un personaje poco conocido para una gran parte del público.

“¿Cuántos de los presentes habían leído antes un cómic de Tintin?”, preguntó a la audiencia el director judío durante el pasado Comic Con de San Diego, en verano, recibiendo algunos gritos de aprobación y ciertas dosis de silencio.

Después, se presentó en la sala de prensa para atender a periodistas extranjeros y hablar de la película, una que según dijo, “será para el público y desde el punto de vista del espectador. Algunas películas las hago para mí cuando el tema es muy sensible o muy personal, pero esta es para la gente”.

Spielberg, de 64 años, apuntó que espera que lo que cuente en la cinta sea la historia y no tanto la tecnología que se ha usado para adaptar las caras de los protagonistas, como Daniel Craig, Jamie Bell y Simon Pegg, a los dibujos animados.

“El medio es lo que menos cuenta. Lo que importa es el mensaje”, indicó. “Cómo se hizo es la menor de mis preocupaciones”. Claro que entre comillas, porque para ejecutar semejante proyecto se unió con uno de los maestros del cine fantástico, un Jackson que viajó desde Nueva Zelanda para formar parte del proyecto, envuelto como está desde hace meses en la producción de la precuela de “El señor de los anillos”, “The Hobbit”.

“Lo que queríamos era crear un mundo virtual y rodar dentro de él para darle ese efecto de realidad”, indicó Jackson, que además de la tecnología, confía en la mirada de los actores, algo con lo que trabajó durante las tres películas basadas en los libros de Tolkien. Por ello, Spielberg confía en que sea Jackson el que se encargue de dirigir la siguiente entrega de Tintín, siempre y cuando la taquilla responda.

Estará presentada en tres dimensiones, una tecnología que ambos aplauden aunque con ciertas reservas. “Algunas cosas no las haría en 3D, como historias de amor, pero hay muchas que mejoran”, dijo. Puso el ejemplo de una de sus últimas producciones, “Transformers: Dark of the Moon”, “la mejor experiencia que he tenido desde ‘Avatar’”.

Por último, indicó que “no cualquier puede hacer una película en 3D. Tiene que ser un ojo entrenado. No es como poner una lente y amoldarse. Requiere de entrenamiento y mucha consideración. No es para todo el mundo”. EC

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