Luca Verne. Los Angeles | 2 de noviembre de 2012

Daniel Craig dejó bien claro que no quería que un personaje mítico como James Bond muriera en sus manos, claro que siempre en sentido más financiero que literal. Los estudios Metro Goldwyn Mayer tuvieron que acogerse a un proceso de bancarrota con un producto como la saga basada en las novelas de Ian Fleming entre manos, lo que hizo peligrar la viabilidad del agente 007.

Ahora todo esa ha quedado en el olvido y Bond, o al menos sus películas, podrán cumplir 50 años de andanzas con la cabeza muy alta. La nueva cinta “Skyfall” ha gustado en los 25 mercados internacionales en lo que ha debutado con un récord de taquilla.

A falta de que se estrene este viernes en Estados Unidos, de momento ya ha tenido el mejor arranque para una cinta de Bond y espera en superar en taquilla a las dos anteriores protagonizadas por Craig, “Quantum of Solace” y “Casino Royale”.

Cuenta con los componentes habituales y alguno más, como la presencia de Javier Bardem en el papel de villano, uno que ya demostró poder hacer con su Oscar en “No Country for Old Men”. También está Ralph Fiennes, los escenarios exóticos, un tema musical arrollador, el Aston Martin DB5 y, por supuesto, el mismísimo 007.

Y la trama, siempre enrevesada. Después de que la última misión de Bond fracasara y la identidad de varios agentes encubiertos de todo el mundo fuera revelada, el edificio de la M16 es atacado y M tiene que cambiar la ubicación de la agencia. Esos acontecimientos provocan que Mallory (Fiennes), el nuevo presidente del Comité de Inteligencia y Seguridad, cuestione la autoridad y el puesto de M.

Con la M16 amenazada desde adentro y desde afuera, a M le queda solamente un aliado en quien confiar: Bond. El agente 007 se internará en un mundo de sombras solo con la ayuda de otra agente de campo, Eve (Naomie Harris), siguiendo la pista del misterioso Silva (que no es otro que Bardem), cuyos motivos tan ocultos como letales aún no han sido revelados.

Todo ello de la mano de un director de prestigio como Sam Mendes. Si bien Mendes tal vez sea más conocido por dirigir películas bien distintas a esta, él señala que el entretenimiento y la integridad artística no se excluyen. “Yo tengo una relación personal con Bond, una relación que empezó cuando yo tenía nueve o diez años, cuando se estrenó Live and Let Die”, cuenta el director. “Vivimos en una época en la que es posible realizar una película ambiciosa, entretenida, glamorosa, escapista, que además tenga algo para decir sobre el mundo que habitamos”. Y eso es Skyfall. EC

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