Es así como “Rudo y Cursi” (dirigida por Carlos Cuarón) puede ser fácilmente malinterpretada, algunos pueden confundirla con el divertimento fácil de una comedia simplona en donde el tema principal es el fútbol. Pero en realidad explora temas mucho más profundos, que van desde la eterna rivalidad entre hermanos que conocemos desde la época de Abel y Caín, hasta las trampas que trae consigo la fama y sus peligrosos beneficios.

“Rudo y Cursi” es una comedia que se puede disfrutar en diversos los niveles, desde aquél que es puramente entretenimiento y en el que Diego y Gael demuestran que pueden hacer reír con la misma facilidad con la que hacen drama, hasta esos otros niveles en donde el conflicto y las transiciones son más de corte “shakespereano” y los giros de la historia le dan a “Rudo  Cursi” un tono de comedia negra.

Reírse de las tragedias que les ocurren a nuestros “héroes” parece un ejercicio cruel, pero ese lugar incómodo al que nos transporta Carlos es uno de los más grandes logros que tiene la película, quizás porque de alguna manera vemos reflejado en la pantalla la envidia que alguna vez le hemos tenido a alguno de nuestros hermanos y el grotesco resultado de ese espejo nos hace reflexionar y tratar de medir la cantidad de rudo o cursi que hay en cada uno de nosotros.

Los comentarios acerca del talento de Gael García para el canto los dejo para una próxima entrega…

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