Simón es el joven estudiante que estaba sentado en el pasto con su laptop, es hijo de la hermosa mujer que tocaba el violín y quien la embarazó y la puso en ese avión con la bomba era su prometido, padre Simón, que antes había estado casado con Sabina, la maestra de la prepa.

El ensayo de Simón evoluciona y empieza a causar revuelo por internet, entre los compañeros de clase, que a su vez invitan a los papás, que invitan a los abuelos y a los vecinos a participar en los chat-rooms.  La webcam divide la pantalla en 9 y luego en cientos.  El director Atom Egoyan hace que la tecnología forme parte de la historia, como en su obra maestra “Speaking parts/Partes habladas”, donde el uso obsesivo de video cámaras y pantallas, muestra a los muertos dejándole mensajes a los vivos en un mundo frio, desolador y vacío. 

Como aún están frescos los acontecimientos terroristas del 11 de Septiembre, muchos de los ponentes en la webcam dicen que ellos iban en ese mismo avión y empiezan juzgan al joven, como si fuese responsable de las acciones de su padre, y cuestionan cómo se le puede permitir ir a la escuela siendo el hijo de un “terrorista” que mataba gente para ofrecerlas como vírgenes a su Dios.  Los chavos son más receptivos, aceptan y comprenden, aunque saben que ellos no hubieran nacido si la bomba en el avión en el que iban sus padres explotara.

La maestra se presenta en traje de musulmana y con cuestionamientos religiosos enfrenta al tío Tom cuando él y Simón estaban poniendo el nacimiento en el jardín, algo que enerva al tío y éste la echa.  Ella tendrá el reto de cambiar ese tipo de mentalidades por aceptación y tolerancia.

Entre acordes de violín, cello y piano; los sentimientos de odio y rencor siguen al rojo vivo, pues no es tan fácil curar las profundas heridas causadas por otros en el pasado, y lo peor aún es… que ellos ya no están vivos. 

Las ideologías al chocar se vuelven abstractas ante esos sentimientos de culpabilidad, que tendrán que sobrepasar la muralla de los resentimientos para encontrar, en última instancia, perdón y redención.  Al igual que en “Ordinary people”, “American beauty”, “Bounce” y “Luz silenciosa”, los personajes principales sienten la ausencia de los que ya no están.

En “Adoration” nuevamente presenta una temática que habla acerca de la naturaleza con la que interactuamos con la tecnología y los medios de comunicación, de las obsesiones por encontrar nuestra egipcio/canadiense/armenio nominado al Oscar®, Atom Egoyan (“Exotica”, “Where the truth lies”, “The Sweet Hereafter”) se presentó con gran éxito en la pasada edición del Festival de Cannes.  Y debo confesar que soy un empedernido fanático de casi todas sus películas que hablan de la naturaleza con la que interactuamos con la tecnología y los medios de comunicación, de las obsesiones por encontrar nuestra propia identidad, de la soledad y la pérdida…

Contemporánea, exquisita, desoladora y controversial cinta sobre la ausencia de los seres queridos y lo que hacemos para recordarlos, juzgarlos y perdonarlos. Una hermosa mujer toca apasionadamente el violín junto al apacible lago en medio del bosque de inmensos pinos.  Un joven sentado en el pasto escribe en su laptop, atrás la ciudad absorbe la prisa del mundo cotidiano de nuestros días. 

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