Luca Verne. Los Angeles | 1 de febrero de 2013

 
Cualquier largometraje de Steven Soderbergh, por grande o pequeño que sea, despierta interés, y este no parece ser una excepción, un thriller que comenzó llamándose “A Bitter Pill” y que ahora llega a las salas de cine bajo el título “Side Effects”.

 

Se trata de una cinta que se mete de lleno en el escabroso asunto, especialmente en Hollywood, de los medicamentos de prescripción y de las adicciones silenciosas que provoca. Algunas han acabado en catástrofe.

 

La protagonista es la escandinava Rooney Mara, acompañada por un elenco de importancia con Catherine Zeta-Jones, Jude Law y Channing Tatum, en una cinta poco predecible que mantiene la atención del espectador de forma constante.

 

La historia se centra en el personaje interpretado por Mara, una mujer fiel a su marido que lleva años esperando a que salga de prisión por un delito de uso de información privilegiada. Es ella la que sufre de depresión, medicada por su psiquiatra al que da vida el británico Law.

 

Aunque parece tenerlo todo bajo control, algo sale mal y su paciente comienza a hacer cosas imprevistas producto de su adicción a los fármacos, un planteamiento construido a base de entrevistas a especialistas en el tema y con el guionista, Scott Burns, pasando mucho tiempo en el hospital Bellevue de Nueva York con gente adicta a esos tratamientos.

 

La otra persona que aportó a proyecto fue el doctor Sasha Bardley, un psiquiatra del centro médico Lagone de la Universidad de Nueva York. Además de su disciplina médica, es el productor de la película de Soderbergh. De sus experiencias, surgió gran parte del guión en el que se habla de todos esos medicamentos vinculados a casos como el de Melanie Griffith o el desaparecido Michael Jackson.

 

Podría ser, a priori, la última cinta de Soderbergh, que el año pasado anunció a bombo y platillo que dejaba la dirección, que tantas satisfacciones le ha dado, para dedicarse de lleno a su otra gran pasión: la pintura, una especialidad que lleva años cultivando en su apartamento de Manhattan.

 

Según le dijo al “The New York Times” en una conversación telefónica, “será la última por mucho tiempo”, dejando la puerta abierta a una posible vuelta.

 

Pendiente solo tiene una cinta para televisión con el prestigioso canal privado HBO, “Behind the Candelabra” antes de dejarlo definitivamente. Es un hecho que indudablemente obliga a mirar hacia atrás en la obra de un maestro del séptimo arte, reconocido por películas como “Traffic”, ganadora de un Oscar en 1996, o quizá su más conocida, “Ocean’s Eleven”, la famosa historia del asalto a los casinos más importantes de Las Vegas. EC

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