Pablo Scarpellini. Los Angeles | 15 de octubre de 2012

El fenómeno de “Paranormal Activity” aún no conoce límites: En unos días se estrena la cuarta parte de una de las sagas de terror más sorprendentes y taquilleras de todos los tiempos, que empezó con un presupuesto ínfimo y que ahora se gestiona en uno de los estudios más poderosos, Paramount.

En junio de 2012 se confirmó que había comenzado el rodaje de la cuarta entrega, un filme del que los estudios han preferido dar pocos detalles para poder mantener la tensión de cara a la taquilla. Sólo se sabe que el largometraje dirigido por Ariel Schulman y Henry Joost será una continuación de la segunda parte —después del salto a los orígenes de la historia de “Paranormal Activity 3″— , siguiendo la existencia de Katie (personaje interpretado por Katie Featherston), todavía poseída por espectros como en las dos primeras cintas.

Aunque poco se sabe del resto de la trama y de los actores y personajes que serán parte de la continuación de la saga de terror, los responsables de la cinta han introducido una nueva técnica para dotarle de más emoción al asunto, usando un PC portátil conectado a un chat de video, una modalidad que los directores pensaron que estaba hecha para ser parte de una película de terror.

Es todo parte de la historia de una pareja, Katie y Micah, que se dan a la tarea de investigar los extraños sucesos que acontecen en su dormitorio mientras duermen y que solo afectan, en principio, a la chica. Con ese argumento tan sencillo se puso manos a la obra Oren Peli, un productor y guionista israelí que hizo su debut en el cine con esa idea y que consiguió algo insólito: transformar 15.000 dólares de presupuesto inicial en un taquillazo histórico que superó los 100 millones de dólares.

“Mi intención era hacer una película hiperrealista sobre una casa embrujada. Por algún motivo, ha tocado la fibra de los espectadores, que salen del cine realmente aterrados, no pueden dormir y les dicen a sus amigos que es la película más terrorífica que han visto”, explicó entonces en una entrevista el director, que se inspiró en el éxito de “The Blair Witch Project” para hacer su película.

Jamás se le pasó por la imaginación generar el revuelo que creó, sino reproducir su experiencia en Estados Unidos en la gran pantalla. Su idea era grabar lo que ocurría en una casa vacía por la noche, una parecida a la primera en la que vivió al trasladarse de Israel. Contaba Peli que escuchaba crujidos y ruidos extraños, y de ahí lo convirtió en una situación de terror con la que miles de espectadores se identificaron.

Así, con cámaras de aficionado y un gran sentido del realismo, consiguió hacer historia del cine por su increíble eficiencia y por el tamaño de la operación, una saga que no tuvo problema en encontrar dueño.

Peli no ha vuelto a dirigir sino que ha actuado como productor en las tres siguientes películas, aunque ya tiene en puertas una nueva como director, “Area 51”, la historia de tres amigos que salen a descubrir los misterios de la famosa base militar de Nevada.

Haga lo que haga en el futuro, Peli pasará la historia como el director que mejor supo explotar la fórmula del cine de bajo presupuesto, un millonario de la noche a la mañana y un hombre con un gran número de imitadores competentes que han pretendido emularle sin éxito.

Esta cuarta parte servirá para engrandecer más los números y para seguir exprimiendo un invento que comenzó con una inversión de 15.000 dólares y que ya lleva 575 millones recaudados en todo el mundo. EC

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