Aunque lleva un par de días manejándose entre caballos y estiércol, a Daniel Craig no le va demasiado lo del papel de rudo vaquero del lejano Oeste. No tiene más que abrir la boca, escondido tras sus Ray Ban y con su imponente reloj de marca brillando en la muñeca, para destilar nostalgia de ciudad con su marcado acento británico. Pero ahora está en medio de la nada, en un rancho a unos cuantos kilómetros de Missoula, Montana, un estado orgulloso de sus armas de fuego y sus inmensos cielos de nubes blancas, a donde le han traído los millones de Hollywood y sus ideas para hacer taquilla.

Es el principal reclamo de “Cowboys & Aliens”, un invento un tanto fallido de los estudios Paramount en eso de mezclar amantes del Winchester 73 con criaturas verdes y viscosas llegadas de otro planeta. Pese a todo, tiene varios atractivos para triunfar en taquilla al calor de las masas, como el experimentado Harrison Ford en el primer western de su carrera, y la bella Olivia Wilde, en el papel de la alienígena oculta.

Se presiente en el rostro del nuevo James Bond que no es el tipo de película que se sentaría a ver en la intimidad de su casa, pero son gajes del oficio. Visto desde el lado positivo, habrá millones para él haciendo el que es el sueño de muchos.

“La mayoria de los niños que conozco quisieron ser vaqueros alguna vez, así que me considero muy afortunado”, dice Craig, quien en noviembre volverá al papel del agente británico 007, en lo que verdaderamente le ha dado fama y esplendor.

¿Le molestan las películas de grandes presupuestos?
No sé cómo responder a eso, porque el hecho de gastarse mucho dinero significa recursos, y si no hubiéramos tenido eso, los efectos especiales no hubieran estado ahí. Lo importante no es el dinero, sino la calidad de la película, y el guión eran bueno, así que el resultado espero que lo sea también.  

¿Le preocupa lo que digan los críticos al respecto?
No me importa nada. No hicimos esta película pensando en los críticos. Se llama Cowboys y jodidos Aliens (risas), así que si alguien decide escribir una tesis sobre el asunto, que se lo haga mirar.

¿Le tocó estudiar mucho para meterse en la piel de un vaquero?
No tanto. Contamos con unos cuantos rángers sobre el terreno y los vi moverse, como una forma de ser y de actuar.

¿Le ayudó el hacer escenas de acción en James Bond para esta película?
Quiero pensar que sí. Siempre me ha gustado hacer escenas de acción e incluso antes de James Bond. Es una de las razones por las que quería ser actor, disparar un Winchester y morirme de espaldas. Pero no era mi único sueño.

¿Uno de ellos era el de aparecer antes de Harrison Ford en los títulos de crédito?
Yo llegue antes que él. Qué puedo decir (risas). Pero es una leyenda y es un placer el haber podido trabajar con alguien con quien crecí, viendo cosas como “Blade Runner”.

También es chocante el hecho de haber ser británico en un papel de héroe americano. ¿Qué opina de la invasión británica en Hollywood?
No me siento parte y no es una ambición el robarle a los americanos su papel. Obviamente intento no fastidiarlo porque hay una presión grande por el hecho de ser un papel americano.

¿Hasta qué punto le resultó frustrante el compás de espera para la próxima cinta de James Bond por la bancarrota de MGM?
No me frustró en absoluto. Si hubiera desaparecido la saga hubiera sido lamentable, pero no hubo nada que yo pudiera hacer sobre las finanzas de la MGM y por lo tanto tuve que adoptar una postura de tranquilidad al respecto.

¿Cuánto tiempo más se ve haciendo de 007?
Dependerá de mi condición física. ¿30 años más? (risas). EC 

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