El Tri ya tiene en las manos el boleto al mundial, pero hay muchas cosas que debe mejorar antes de llegar a Rusia 

Para el mundial del 2006 la Selección de México pasó “caminando” la etapa eliminatoria bajo el mando de Ricardo La Volpe. Pero no llegó al quinto partido en el mundial de Alemania. Argentina lo dejó fuera con aquel golazo de Maxi Rodríguez en la prórroga de su choque en octavos de final.

Hoy el Tri ya tiene su boleto en las manos para Rusia 2018, a falta de dos fechas para el final del hexagonal final. Pasó “caminando” pero a paso de tortuga, con partidos en los que muchas veces se vio superado por rivales de menor jerarquía, pero con más sed de triunfo.

La clasificación no es una gran hazaña. Sería el colmo no hacerlo cuando están en juego tres plazas de forma directa y una en repechaje para seis participantes, aunque nos sigue aterrando lo que pasó en la eliminatoria pasada cuando por segundos estuvo a punto de quedar fuera de Brasil 2014.

El boleto a Rusia se obtuvo jugando en casa contra Panamá. Mucha lluvia y poca gente. Triunfo de 1-0. Paupérrimo resultado y temblando de miedo por la reacción de los canaleros que por muy poco no le dan vuelta a la tortilla. Las celebraciones por ganar ese duelo fueron menores.

Luego, con las acostumbradas rotaciones de Osorio, México visitó a una necesitada Costa Rica. Mejor desempeño, mejor control del partido, pero solo a ratos. Los de casa se cansaron de fallar, aunque Ochoa tuvo que multiplicarse defendiendo su marco. Como siempre, balones perdidos en zonas peligrosas pusieron a temblar a toda la zaga azteca. Con poco fútbol, pero mucho corazón, los ticos vinieron de atrás para empatar el resultado con un golazo de Marco Ureña. Luego, el poste les dijo que no a una posible remontada. Así, pidiendo la hora, México mantuvo el invicto.

Nada de qué presumir. Se cumplió con lo justo. Ahora hay que prepararse para el mundial. Osorio tiene que elegir a su mejor grupo. Hay material, pero luce algo limitado como para, ahora sí, llegar al quinto partido. Esa es la realidad. Mientras no haya jugadores consolidados como titulares en el fútbol europeo, no hay que pedirle peras al olmo. De los que se espera sean los referentes son parte de la nueva camada, como “El Chucky” Lozano y “El Tecatito” Corona; de los consentidos de Osorio, como Ochoa, Araujo, Moreno y Héctor Herrera.

Hay que conseguir partidos de preparación con rivales poderosos de Europa o Sudamérica. La competencia al máximo nivel ayuda a pulir aristas, a mejorar la concentración y a detectar los puntos flacos para trabajar en ellos. Hay mucho camino por recorrer, pero antes de correr hay que saber caminar, y eso se logra con trabajo.

Por lo pronto quedan dos partidos, uno contra Trinidad y Tobago, en el Alfonso Lastras de San Luis y otro ante Honduras, en San Pedro Sula, ambos en octubre. México ya está clasificado, pero no por eso hay que dejar de exigirle entrega, buen fútbol y buenos resultados. EC

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