Redacción EC | 31 de octubre de 2011

 

Las venden como juguetes. Al parecer son inofensivas, pero cuando estas mini-lámparas de rayo láser son dirigidas a los ojos de una persona su resplandor puede afectar la visión por unos instantes.

 

Esto lo pudo comprobar –de la peor manera– Justin Stouder, que estando en su patio, apuntó un rayo láser a una torre lejana cuando un helicóptero de la policía apareció en el cielo, a más de una milla de distancia.

 

Stouder, de 24 años, no tenía idea que su decisión de apuntar el rayo láser al helicóptero era un delito mayor a nivel federal. Tampoco sabía que el rayo de luz podía tener consecuencias serias para el piloto y su tripulación. Las autoridades inmediatamente mandaron patrullas a su hogar, donde fue arrestado.

 

Un puntero láser “es el equivalente a que alguien encienda el flash de una cámara en tu cara mientras manejas en una noche totalmente oscura”, dijo el oficial Doug Reinholz, de la policía metropolitana de St. Louis, quien piloteaba el helicóptero la noche que Stouder iluminó la cabina con su puntero láser verde.

 

Interferir con la operación de una aeronave es un delito federal que conlleva un castigo máximo de 20 años de prisión y una multa de 250,000 dólares. Pero a pesar de esto, los incidentes con punteros láser han aumentado desde 2004.

 

En la gran mayoría de los incidentes se utilizaron punteros de láser verde, que son especialmente peligrosos ya que el ojo humano es más susceptible al daño generado por el espectro de color amarillo-verde.

 

Lo que parece ser un punto pequeño en la tierra puede iluminar toda una cabina en el cielo y desorientar a un piloto u ocasionar que los tripulantes pierdan la vista temporalmente. Esto se debe a que la circunferencia del rayo de luz crece conforme recorre más distancia.

 

Hasta la fecha, ninguna aeronave ha chocado debido a incidentes con rayos láser. Sin embargo, ha habido reportes de lesiones en los ojos y los perpetradores han ido a la cárcel.

 

El joven del incidente con el helicóptero tuvo que participar en un programa especial de libertad condicional, pidió disculpas y se ofreció como voluntario para contar su historia con la esperanza de educar al público sobre los peligros que representan estos dispositivos. EC

 

Fuente: FBI. Distribuido por Contenido Latino

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