Hay subsidios y alternativas como la cremación que pueden ahorrarle a los deudos cientos de dólares. Vea otras maneras de gastar menos

Cuesta morirse, sobre todo para los familiares directos del difunto. Según la Asociación Nacional de Directores Funerarios, el costo promedio de un funeral de un adulto era de $6.560 en 2009 (sus datos más actualizados). Esto no incluye lo que comúnmente suele agregarse como la parcela del cementerio, la lápida, las flores y la limusina, que pueden sumar miles a la cuenta.

Una recomendación importante: Conocer sus derechos legales y lo que cuestan los bienes y servicios funerarios para que usted, o sus deudos, no se sientan presionados a comprar cosas que no quiere o no necesita. La Comisión Federal de Comercio (FTC) supervisa la “Ley Funeraria”, que regula la forma en que los proveedores de servicios funerarios deben tratar con los consumidores. Algunas de esas disposiciones son:

• Si lo solicita, las casas funerarias deben darle una lista de precios detallada de todos los bienes y servicios que ofrecen.

• Tiene derecho a elegir de entre las opciones que le ofrecen (con ciertas excepciones obligatorias) y no está obligado a comprar paquetes que contengan productos no deseados.

Nota: La Ley Funeraria no se aplica a vendedores terceros, como los vendedores de ataúdes y monumentos, ni a los cementerios que no tienen una casa funeraria dentro de sus instalaciones.

Algunas maneras de reducir los costos:

• Los cónyuges sobrevivientes o hijos menores de empleados elegibles que hayan aportado al Seguro Social cuentan con un subsidio por fallecimiento de $225 por única vez.

• La cremación es una opción viable y menos costosa que el entierro. Si decide hacer un velatorio antes de la cremación, pregunte si puede alquilar un ataúd para la ceremonia.

• Algunas familias prefieren no hacer un velatorio e ir directamente a la cremación o entierro inmediato. Como el cuerpo se crema o entierra rápidamente, no se necesitan servicios de cosmetología o embalsamamiento, lo cual ahorra cientos de dólares. Además, con la cremación directa, se puede optar por un ataúd de madera sin terminaciones o una caja de cartón para el traslado al crematorio.

• Puede comprar el ataúd o la urna de cremación a otro proveedor que no sea la casa funeraria. La casa funeraria no puede cobrarle por la preparación del cuerpo ni obligarlo a estar allí para que lo retire. EC

Jason Alderman dirige los programas de educación financiera de Visa

 

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