En su día, muchos podrán recordar la figura del gran activista con el largometraje de Ava DuVernay, nominado a dos Oscar

Cada año es su día en enero y bancos y colegios se detienen para recordar una de las figuras históricas más importantes que ha dejado Estados Unidos, pero esta vez su figura se seguirá escuchando al menos hasta la ceremonia de los Oscar, el próximo 22 de enero. El motivo no es otro que “Selma”, la película dirigida por Ava DuVernay y protagonizada por David Oyelowo, nominada a dos estatuillas de la Academia de Cine.

Será un homenaje más sentido de lo habitual, un ejercicio cinematográfico emotivo con el que había soñado desde hace tiempo gente como Oprah Winfrey, la productora ejecutiva de la cinta, y que ha logrado ver la luz para que las nuevas generaciones sean testigo de su legado.

Por eso la carga histórica del filme de DuVernay es innegable, centrada en las protestas que sucedieron en la localidad de Selma, Alabama por el derecho al voto en 1965. Recorre los encuentros entre King y el presidente Lyndon B. Jonhson en su intento de lograr que los ciudadanos afroamericanos pudieran ejercer su derecho al voto, en un momento en el que se encontraban con numerosos obstáculos.

Pese a la importancia del filme para la comunidad afroamericana, la Academia de Hollywood decidió rebajarle las expectativas con tan solo dos nominaciones. En realidad, aspiraba a colarse en la categoría de mejor actor para Oyelowo y en la de mejor directora para DuVernay, pero al final no fue posible.

Las críticas no se hicieron esperar por lo que se considera una discriminación hacia los actores de esa minoría, tradicionalmente excluidos de las categorías de peso en Hollywood.

Aún así, la respuesta en taquilla ha sido positiva con 11 millones de dólares recaudados la semana pasada en su estreno en múltiples salas a nivel nacional, alcanzando los 29 millones hasta la fecha ya con el anuncio de sus dos nominaciones.

Pero más allá de los premios y las críticas, el filme destaca por su valor histórico por poner en perspectiva cuestiones de igualdad y de lucha racial que no se deben olvidar. Para eso debería servir un festivo como el de Martin Luther King. EC

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