Christian Bale protagoniza la gran apuesta de Ridley Scott, la polémica historia de Moisés con una fuerte descarga de efectos especiales

El año pasado fue el bíblico en Hollywood por la magnitud y la cantidad de títulos en cartelera dedicados a personajes e historias relacionados con las Santas Escrituras, y aunque el estruendo en taquilla no fue tan contundente como se esperaba, la estela de esa fiebre aún continua con “Exodus: Gods and Kings”, una gran producción dirigida por Ridley Scott.

La historia no es otra que la del gran Moisés en su lucha contra el faraón Ramses y su gran viaje para liberar a 600.000 esclavos y su huida de Egipto y su ciclo de plagas, protagonizada por uno de los que puede ser contendiente al Oscar, una vez más: Christian Bale.

Fue en marzo del año pasado cuando el actor británico, ganador de una estatuilla dorada en 2013 por su papel en “The Fighter”, decidió aceptar la petición de Scott para protagonizar su apuesta bíblica. Ese mismo día, el malo de la película, Joel Edgerton, se incorporó también al proyecto haciendo de Ramsés, y el rodaje comenzó en septiembre, una súper producción millonaria que decidió elegir dos escenarios en España para poder otorgarle la grandilocuencia necesaria a semejante leyenda.

Tanto Pechina como Tabernas aportaron su agreste geografía y el talento local de 4.000 extras. Además de las localidades andaluzas, Scott también quiso rodar en las islas Canarias, concretamente en Fuerteventura, con escenas adicionales en Pájara y Antigua.

Posteriormente, el rodaje se completó en los estudios Pinewood de Londres, que se han convertido en una referencia para el cine mundial, incluyendo el de gran presupuesto en Hollywood. El resultado es una película grandiosa en su despliegue de recursos, con toda la carga emocional del enfrentamiento entre Ramses y Moisés y de la plaga que azotó Egipto de la mano de Dios.

Es una historia muy compleja que ha recibido múltiples interpretaciones y que ha estado bajo la lupa tanto de cristianos como de judíos y otras religiones. Para eso, Scott eligió a un genio como Steven Zaillian (“Schindler’s List”) para darle forma a su moderna interpretación de texto bíblico, una colaboración junto a Bill Collage, Adam Cooper y Jeffrey Caine.

Pese al talento, las críticas han sido múltiples. Empezando por el hecho de que los protagonistas son anglosajones, no solo los de Bale y Edgerton, sino el de Sigourney Weaver, que hace de la reina Tuya, y de Aaron Paul como Joshua. También han creado polémica las declaraciones de Bale sobre quién era Moisés, un personaje al que describió como un “esquizofrénico y uno de los hombres más barbáricos sobre el que haya leído en mi vida”. Es un comentario que para muchos demuestra que habrá una enorme desconexión entre lo contado en la Biblia y la cinta de Scott, algo que le puede perjudicar a la hora de lograr un buen resultado en taquilla. De hecho, ya circula en Twitter una campaña para boicotear la película.

Bale se queda con la enorme diversión de hacer una película como esa. “Es como tener ocho años y tener la oportunidad de montar a caballo o participar en una batalla época”, dijo Bale en una entrevista para promocionar la cinta.

Asimismo, el actor británico habla de dos hombres, los líderes de una sociedad fascista que parecen disfrutar de cada indulgencia que el hombre puede ofrecer. “Al final, de lo que se trata es de conectar con el público, de emocionarles”, concluye Bale, que espera poderlo lograr pese a la polémica y la controversia que suelen generar los títulos bíblicos.

Elementos tiene para atraer al público a los cines, empezando por la firma de Ridley Scott, un hombre acostumbrado a las grandes causas que ofrece su mirada histórica más sofisticada con este largometraje. EC

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