Lo primero que desearás hacer es definir cuál será tu pieza principal, o sea, tu televisor. Como hay tantas marcas y estilos a elegir, debes tener en cuenta las dimensiones de la habitación antes de comprar el equipo, de lo contrario el mismo ocupará todo el espacio. Gracias a los adelantos, numerosos televisores se pueden montar en la pared, de manera que puedes comprar el que quieras (independientemente del tamaño de la pantalla) siempre y cuando se corresponda con tu presupuesto y el tamaño de la pared.

Después que hayas elegido dónde colocar el televisor, es hora de comenzar a estructurar el espacio alrededor del “punto clave”, o sea, el sitio desde donde puedas escuchar el sonido de los altavoces con intensidad similar. Este punto clave es esencialmente el componente definitorio y la justificación de tener un sistema de sonido y audio, por lo que debes definirlo inteligentemente. La mejor forma de hacerlo mediante el método de triangulación. Coloca los altavoces frontales del televisor a cada lado del mismo (con una ligera angulación) y equidistantes entre 8 y 12 pies de distancia del aparato. Utiliza la distancia paralela entre los altavoces para formar la base del triángulo. Luego, termina de formar la figura geométrica creando dos líneas imaginarias que tengan como punto de partida cada uno de los altavoces, las cuales convergerán finalmente hasta formar el triángulo, dentro del cual debe estar la zona de visionaje y audición del espectador.

Luego de haber determinado dónde colocar el sofá o la butaca, coloca los altavoces restantes detrás y a igual distancia del asiento. También es buena idea colocar estos altavoces traseros a nivel de los oídos, y montarlos en la pared o el techo, pero sólo si ese es el uso que se indica por parte del fabricante. Probablemente también desees un altavoz central, cuya mejor ubicación es directamente sobre la pantalla del televisor. Si tu aparato está adosado a la pared, trata de mantener la pantalla a nivel de los ojos de los espectadores cuando estén sentados.

Una vez colocados todos los componentes, también es importante considerar el tipo de mobiliario a utilizar. Las cortinas de tela y los muebles suaves son la mejor opción, pues absorberán el sonido y no causarán distorsiones. Evita siempre que puedas los muebles de cristal o mármol, pues los mismos reflejan el sonido y pudieran impedir la atmósfera de “cine” que con tanto esfuerzo has creado.

También es posible comprar un centro de control maestro, desde donde puedas operar todos los aparatos, desde el televisor y el sistema estéreo, hasta el volumen e incluso la iluminación de tu “cine en casa”. Si tienes en mente la adquisición de tal equipo, el mismo implicará una cifra mayor de presupuesto. Los sistemas de control maestro cuestan generalmente miles de dólares, además de necesitar usualmente el trabajo de un profesional para su instalación, que puede ascender hasta a $1,000 o más, en dependencia de la cantidad de altavoces que tenga tu sistema. Asimismo, el precio puede incrementarse si necesitas ayuda para montar el televisor.

Si decides instalar el control maestro, deberás colocarlo detrás de la zona donde se sientan los espectadores, pues, de lo contrario, sería motivo de distracción si lo colocas cerca de la pantalla del televisor.

La última tarea será el ocultamiento de los cables, un proceso que puede resultar más difícil de lo que te imaginas, pues mientras más equipos compongan tu sistema, más cables tendrás. Si los dejas expuestos corres el riesgo de un desastre, pues alguien puede tropezar con éstos, o ser pasto de las mordidas de mascotas o ratones. Los cables se pueden ocultar de varias maneras, ya sea en la pared, el techo, o detrás de las molduras. Un organizador de cables también puede ser una opción, pues se pueden colocar todos dentro de un solo tubo conductor. Este recurso también puede ser beneficioso en caso de que desees añadir nuevos cables, pues sólo basta deslizarlos sin tener que deshacer la instalación existente.

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