Marisa Pérez es uno de sus esos nombres que estos días se leen en pequeños carteles publicitarios adornando jardines y casas en todo el condado de Los Angeles. Piden, en su particular mes de fama, un voto de confianza para convertirse en el siguiente representante político de la zona que representan, en unas elecciones municipales que culminarán en las urnas el 8 de marzo.

Pérez es otra voz latina en busca de hacerse escuchar, una mujer tratando de hacer historia en su ciudad, Lakewood, don-de este año han quedado dos sitios vacantes para concejal. Dice que se presenta porque “quiere que Lakewood sea una gran sitio para criar una familia”, puesto que la suya es numerosa, con tres hijos, uno de 5 años, otro de 2 y un bebé de un año. “Así que esa es mi principal motivación, que los colegios, programas de recreo y los parques se mantengan a buen nivel”.

Si lo logra, será la primera mujer latina en ocupar un puesto en la administración de la ciudad. Es una oportunidad que tenía que aprovechar. Hacía falta alguien que represente a una familia joven, con valores como los nuestros”.

Por eso lleva semanas animando a la gente a que salga a votar. Y aunque lo suyo es un asunto completamente municipal, habla de temas espinosos como la reforma migratoria o su orientación política, algo que sabe puede suponer una diferen-cia a la hora de captar votantes.

“Estoy a favor de una amnistía para la gente que está trabajando desde hace años. Ya pagan impuestos y son parte del sistema, así que creo que tiene sentido. Mi familia llegó de Zacatecas y sé lo que es pasar por algo así”, afirma.

De lo otro, admite que es republicana, “aunque no creo que eso suponga una diferencia, puesto que no son elecciones de partido en esta ocasión”.

En cuanto a los problemas más importantes de la ciudad, señala como punto negro la falta de accesibilidad de los ciuda-danos con los políticos locales. “Si gano, lo primero que quiero hacer es poner mi dirección de correo electrónico en la página de internet de la ciudad para que la gente sienta la libertad de contactarme cuando quiera”. También cree que falta transparencia sobre los números, especialmente después del escándalo de Bell, donde concejales robaron millones de dólares durante mucho tiempo y ahora enfrentan penas de prisión.

“Creo que las ciudades tienen que estar lideradas por gente honesta. Yo no tengo problema con eso porque mi vida es como un libro abierto. He trabajado en el Gobierno durante casi toda mi vida, salvo un par de años, y soy consciente de la transparencia que se necesita”, asegura desde la cocina de su casa, que compró con su marido hace ocho años.

A Pérez le avala una larga carrera en la administración pública, incluyendo una pasantía en la Casa Blanca durante los años de presidencia de George Bush. También trabajó para el alcalde de Los Angeles, Antonio Villaraigosa, lo que de-muestra que cree en la persona y no tanto en el partido político. Suficiente experiencia para convencer el martes. Vere-mos. EC

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