Tatiana Vidal, experta en cocina y autora del libro My House Chef, también tiene otros consejos para que los padres les enseñen a comer a sus hijos alimentos sanos.
 
“Se puede cambiar la dieta del niño y poder introducirlo a nuevos sabores y alimentos; y darse cuenta que la cocina es una actividad que se puede disfrutar”, dijo Vidal. “Hemos descuidado la parte de ¿y quién les enseña a comer?”
 
El descuido se debe muchas veces al estilo de vida atareado que las familias latinas adoptan al llegar a este país. Esta es una de las razones por las cuales organizaciones nacionales de salud creen que los niños hispanos presentan una de las tasas más altas de sobrepeso y obesidad en los Estados Unidos.
 
“¿No hay tiempo para regalarle a sus propios hijos años más de vida; garantizarles un buena salud; prevenir enfermedades como las que presenta actualmente Estados Unidos con una población de diabéticos tipo dos?” les responde Vidal a los padres que le traen esa excusa. “Es hora que los padres de familia se comprometan con sus propios hijos a decir: ‘me tengo que dar el espacio’, porque tiempo siempre hay para lo que queremos”.
 
Según Vidal, la sociedad se está olvidando de inculcar en los pequeños las tradiciones culinarias, el buen gusto por la cocina, el buen gusto por enseñarles a cocinar y a probar nuevos alimentos.
 
Esto abarca desde explicarles la importancia de las vitaminas que contienen los alimentos hasta sus funciones específicas e información nutricional. (Que las zanahorias ayudan a una mejor visión, por ejemplo, o que una porción adecuada de arroz equivale a la mitad de una pelota de béisbol). Esto ayuda a que visualicen y entiendan conceptos fácilmente.
 
“Los niños son muy inteligentes; hay que darles razones inteligentes del por qué deben de comer esos alimentos. Obviamente no como en un salón de clases. La idea es hacer una experiencia divertida para el niño”.
 
Todo tiene que ver con la creatividad y la forma divertida en cómo se presentan los platillos, explorando diferentes sabores y colores. Dijo Vidal: “No es lo mismo que coman calabaza cortada a que una calabaza sobre spaghetti con la forma de una carita feliz”.

Se sabe que si los niños forman parte del proceso de preparación de los alimentos van a querer probar el producto final, además de aprender otros valores inherentes a la cocina.
 
“Poderles enseñar a los padres de familia a retomar las costumbres y el desarrollo de valores universales como el orden, la amistad, el trabajo en equipo”, dijo Vidal.
 
Una de las técnicas más efectivas para los padres es buscar el alimento que más les guste  a sus hijos y combinarlo con el sabor que los padres quieren incluir. El brócoli con los macarrones con queso, por ejemplo. Otra forma efectiva es contando historias que tengan como personajes a los vegetales.
 
Eso sí, Vidal recomienda no forzar los alimentos. Pues de los momentos amargos, no recordarán ni el sabor, ni el color, ni tampoco el tipo de alimento nuevo; sólo les quedará el recuerdo de una mala experiencia.

Información proporcionada por ConCiencia News

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