A sus 74 años, insaciable, Raphael vuelve a Los Angeles con su gira ‘Loco por cantar’

Es un clásico que se niega a claudicar, más español que la verbena de la paloma y la tortilla de patata. “Andaluz, para más señas”, como él mismo se apresura a apostillar a miles de kilómetros de distancia, vía telefónica, desde el Madrid que le acaba de conceder el título de hijo adoptivo. Raphael no se cansa. Raphael no lo deja. Es más, está “Loco por cantar”, el título de la enésima gira con la que pasa estos días por Los Angeles —actúa el domingo en el Dolby Theater. Como si no hubiera tenido bastante. A sus 74 años. Como si las manijas del reloj hubieran retrocedido unos 50 años.

“Loco por cantar” suena a que anda usted pletórico de forma.

Yo no sé que voy a hacer con mi vida si sigo así, porque no me canso. Sigo loco por cantar.

¿Qué le motiva tantos años después?

Me enloquece mi profesión, esa la motivación principal. Me gusta a rabiar, y que estoy muy bien de voz, que estoy muy fuerte. Si estuviera mal, no diría estas cosas, pero estando tan bien como estoy, es un gustazo proclamarlo a los cuatro vientos.

En esos más de 50 años que lleva cantando, ¿hubo tentación de dejarlo alguna vez?

Señales de agotamiento sí, pero dejarlo nunca. Incluso cuando me hicieron el transplante de hígado nunca pensé en dejarlo. Más bien al revés, dejé que me hicieran eso para poder seguir en mi oficio, que es lo que más me gusta.

¿Qué significa volver a pisar Estados Unidos?

Para mí quiere decir muchas cosas porque significa que sigo vivo, que sigo manteniendo la estirpe sobre el escenario. Ten en cuenta que yo casi empecé en Estados Unidos. Al mes siguiente de mi primer triunfo en España ya estaba en el Madison Square Garden. EEUU me es muy familiar. He vivido en Nueva York mucho tiempo cuando estaba soltero y en Miami después de casarme. Me es familiar el público y todo el país. Lo conozco perfectamente.

¿Le debe mucho al público latino?

Un tanto por ciento importante de mi carrera. América para mí es mi segunda casa, de toda la vida. Primero está España porque empecé aquí y soy español, andaluz para más señas, pero América se me ha abierto totalmente desde el principio. Todo el mundo sabe quién soy y lo que hago.

¿Se siente más querido fuera que en España?

No. En España la gente conmigo es una pasada. Yo, en España, pertenezco a la familia de todos.

¿Ha envejecido el público junto a usted?

Se ha ido renovando muchísimo. Viene mucha gente joven a verme, por eso el disco “Infinitos bailes”. Voy moldeando mi forma de hacer y necesito otra clase de letras también.

Y lo de reinventarse, ¿va o no con su repertorio?

Yo creo que lo he hecho muy bien porque lo he hecho poco a poco, sin golpes bruscos. Desde que empecé mi carrera empecé ya a evolucionar, desde los 16 años. La gente siempre me ve actual porque siempre estoy evolucionando.

El verdadero cambio le debió de llegar tras el transplante, ¿no?

Figúrate. Fue algo totalmente inesperado, pero le plantamos cara y aquí estamos.

¿Se ha topado alguna vez con alguno de sus detractores?

No creo que tenga tantos, y si los hay, son la sal de la sopa. Pero cuando canto yo solo veo a la gente puesta en pie, no veo detractores. Lo que pasa es que para gustos se hicieron los colores y a lo mejor a cierta clase de gente no les gusto, pero bueno, ya se acostumbrarán.

¿La cuestión catalana da para un disco?

No quisiera frivolizar con el asunto porque hay gente que lo siente de corazón, lo de ser independiente, pero también hay que esperar que entiendan que no puede ser, que no debe ser. A mí me gusta la España que siempre he conocido, que es toda junta.

Hábleme del logro más importante de su vida.

Mi matrimonio. Mi familia ha sido lo que mejor he hecho y sabido conservar.

Lo de hijo adoptivo de Madrid debe ser un subidón.

Estoy muy emocionado por semejante distinción. Estoy feliz que hayan pensando en hacérmelo. Soy andaluz pero un ciudadano del mundo y ahora hijo adoptivo de Madrid. Es muy fuerte.

De los dos finales de “Pongamos que hablo de Madrid”, de Sabina, ¿con cuál se queda? 

Aquí he vivido y aquí quiero quedarme.

¿Con qué disco le gustaría rematar la faena?

Me gustaría hacer un disco, sin querer dar muchas pistas, compuesto por mucha gente joven, españoles y latinoamericanos, y hacer una canción con cada uno, que sea un disco grande, largo, que no terminara nunca. EC

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