El colombiano se hace con tres Grammy latinos, en una gala en la que el salsero neoyorquino se llevó el premio más importante, el de grabación del año. Aquí un resumen de todo lo vivido en la noche de los Latin Grammys 2013.

Sus cinco nominaciones eran más que un presagio. Carlos Vives terminó haciendo de la 14 entrega de los Grammy latinos su noche, la de su vuelta a la composición original y al mercado tres cuatro años de ausencia. El colombiano de Santa Marta se hizo en total con tres de los cinco gramófonos dorados a los que aspiraba, aunque tuvo que compartir gloria con Marc Anthony, que se alzó con el más importante de la noche, el de grabación del año por “Vivir mi vida”.

“Gracias por no habernos olvidado después de tantos años de ausencia”, dijo un Vives emocionado sobre el escenario, uno de los pesos pesados de la escena latina tras 20 años de carrera. No pudo, tampoco, llevarse otro de los galardones gordos de la noche en el Mandalay Bay de Las Vegas, el de álbum del año, el segundo más codiciado de la gala. El puertorriqueño Draco Rosa se impuso en esa categoría con “Vida”, un éxito muy emotivo en lo personal tras haber superado un cáncer.

Los grandes derrotados de la noche fueron, sin duda, Illya Kuriyaki and the Valderramas, el dúo argentino de rock. Aspiraban a cinco gramófonos y solo consiguieron llevarse uno solo a casa, el de mejor canción urbana por “Ula Ula”. Aún así, se declararon “contentos de haber vuelto tras años de separación” y de poder celebrar el primer galardón de su carrera.

Sí fue una noche fértil para otra formación argentina, Bajofondo, que se alzaron con dos Grammys latinos, el de mejor álbum instrumental por “Presente” y mejor canción alternativa con “Pena en mi corazón”. “Bajofondo camina por una canal que no es el principal, va por el costado, pero tenemos un actividad que lleva 10 años con un estilo musical muy valioso”, dijo Juan Campodónico tras recibir el premio, uno de los líderes de la formación argentina.

También fue una jornada plácida para la mexicana Natalia Lafourcade, que conquistó el mejor álbum de música alternativa y mejor vídeo musical versión larga, ambos por “Mujer Divina – Homenaje A Agustín Lara”. “Estoy temblando de emoción y alegría, feliz de la vida”, afirmó la de Ciudad de México. “Uno se lo dedico a mis papás, que me enseñaron a ser terca, persistente y luchar por aquello que quería conseguir. El otro a mi familia de la banda; sin ellos no estaría aquí”, añadió.

El otro con dos premios fue el mito brasileño Caetano Veloso, triunfador como mejor álbum de cantautor y mejor empaque por “Abraçaço”.

El primero en llevarse el gato al agua fue Alejandro Sanz, que se impuso a su amigo Miguel Bosé en la categoría de mejor álbum vocal pop contemporáneo por “La música no se toca”. Con este premio, ya son 16 los que se ha llevado a su casa. “Todos son bonitos, pero el de hoy se lo he querido dedicar a una amiga que falleció justo hoy. Por eso tiene un sentido especial para mí”, declaró con emoción.

Bosé también tuvo su momento de gloria al ser el centro del homenaje de la Academia Latina de la Grabación como persona del año. Primero salió al escenario con Laura Pausini para interpretar “Te amaré”, un tema que ya cantaron juntos en el disco de duetos “Papito”, de 2007. Después se unieron a la causa Juanes y Ricky Martin, antes de dejarle solo cantando “Bandido”, su canción estrella.

Destacó asimismo el triunfo de Mala Rodríguez en la categoría de mejor álbum de música urbana por “Bruja”, un triunfo que no esperaba en absoluto. “Es bueno que se haya puesto luz sobre cosas alternativas. Lo importante es que llegue el mensaje”, indicó la gaditana.

En otras categorías, destacó Andrés Cepeda como mejor álbum vocal pop tradicional (“Lo mejor que hay en mi vida”); mejor álbum de rock para La Vida Bohème (“Será”); y mejor álbum pop rock para Beto Cuevas (“Transformación”).

El premio a la mejor música ranchera fue para Vicente Fernández (“Hoy”); el mejor álbum de música tejana llevó la firma de David Garza (“Just Friends”) y la mejor canción regional mexicana fue concedida a Pedro Fernández (“Cachito de cielo”).

El capítulo de las actuaciones también tuvo una parte importante de protagonismo, en una gala con el orgullo latino por bandera. El puertorriqueño Wisin fue el encargado de abrir el espectáculo precisamente con un canto al orgullo de ser latino, interpretando “Que viva la vida”.

También tomaron el escenario los grandes ganadores del año pasado, los hermanos mexicanos Jesse & Joy, con el tema “Llorar”, con especial mención para Carlos Vives, que antes de darse un baño de premios desplegó folklore colombiano sobre el escenario con “Volví a nacer”, su última canción estrella.

Sin embargo, el primero en poner de pie al público fue Anthony, salsero por antonomasia, que hizo vibrar al Mandalay Bay de Las Vegas con su interpretación de “Vivir mi vida”. Después, por suerte para el de origen puertorriqueño, pudo cerrar la velada con broche de oro.

La cascada de triunfos hizo olvidar la nota amarga del día, que fue la intensa lluvia que cayó sobre Las Vegas. Eso obligó a cancelar la alfombra roja, inundada y provocando que los artistas tuvieron que alterar la habitual rutina de la gala. El agua no pudo, sin embargo, apagar los ánimos, la gran fiesta posterior de la noche de la música en español.

 

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