Un caracol con una velocidad impresionante es el personaje central de la nueva cinta animada con ínfulas de conquistar la cartelera

Luca Verne. Los Angeles | 12 de julio de 2013

Todas las grandes películas de animación llevan implícito un mensaje de superación y cambio, y la que ahora nos ocupa llega con la aureola de tener eso y todo lo necesario para triunfar, Turbo, la historia de un caracol que pretende ser rápido.

En principio el planteamiento no parece gran cosa, pero la magia de Dreamworks poco a poco activa el argumento cuando Theo, el caracol protagonista, cansado de ser lento y de vivir una vida cansina, sufre un accidente que por una especie de milagro le convierte en un animal sorprendentemente rápido, con el turbo a cuestas a donde quiera que va. No solo eso, sino las características de los bólidos de carreras, con luces, velocidad y precisión de movimientos. Incluso música lleva a bordo. Todo un fenómeno.

Todas esas virtudes le confieren un nuevo ADN y le hacen plantearse una nueva meta, la de competir en la prestigiosa carrera de los 500 millas de Indianápolis con otros coches de carreras. Aunque todos le tachan de loco y de excéntrico, el pequeño Turbo hace valer sus convicciones sin dejar que sus sueños se interpongan en su camino.

Todo ello con un reparto de lujo en las voces de los distintos caracoles que forman parte de este particular mundo, empezando por Ryan Reynolds en el personaje de Turbo y siguiendo con Paul Giamatti en el papel del hermano de Turbo, Michael Peña como Tito, el rapero Snoop Dog como Smmove Move, Michelle Rodríguez como Paz y Samuel L. Jackson como Whiplash.

Es una historia que surgió de la cabeza de David Soren, el director nobel que se inspiró viendo a su hijo jugando con los coches de carreras y con los caracoles de la puerta de su casa. “Para mí, fue más sobre tratar de hacer una película sobre coches de carreras y más sobre encontrar un personaje secundario, uno que no fuera favorito. Y creo que un caracol lo es de forma automática”, dijo.

Para conseguir el efecto adecuado en lo tocante a la carrera, Dreamworks se asoció con IndyCar, la organización detrás de las 500 millas de Indianápolis, una sociedad que queda claramente reflejada en la película por la precisión del circuito y de los coches que participan. Una propuesta con todo. EC

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