Drew Barrymore es uno de sus extraños casos de estrellato casi desde la cuna hasta la madurez de sus 32 años. Empezó a hacerse un nombre en Hollywood a lo grande, con uno de esos papeles que una gran mayoría jamás podrá olvidar. El de la tierna niña gritona que soltó un tremendo alarido cuando la pusieron frente a frente con ET el Extraterrestre.

Esas dosis de ternura bajo la dirección del mago Steven Spielberg bien podrían haber sido el principio del fin para una joven actriz que como muchas otras, estaba bajo la amenaza de no crecer bien y alejarse para siempre de los escenarios.

Pero Barrymore, además de buena estrella, tenía el respaldo de pertenecer a una familia de actores —su abuelo era John Barrymore, hermano a su vez del grandioso Lionel Barrymore, conocido por películas como “¡Qué bello es vivir!” o “Capitanes intrépidos”— y por eso siguió su camino en el séptimo arte, consagrándose como una de las actrices jóvenes más cotizadas.

Es su determinación y su carácter, además de la misma cara dulce de ET con poderosa carga sexual, lo que le han servido para protagonizar papeles de diferente perfil, como “Charlie’s Angels” o “50 First Dates”, donde explora la comedia romántica con soltura.

Ahora ha vuelto por sus fueros con otra de amor y con el morbo de verse cara a cara con su novio —aunque con un par de rupturas de por medio—, Justin Long en “Going the distance”. La cinta, dirigida por Nanette Burstein, recorre la relación de una pareja separada por la distancia que hay entre ambas costas. Ella vive en San Francisco y él en Nueva York, lo que provoca situaciones intensas pero a la vez muy divertidas.

Drew Barrymore y Justin Long“Todo el mundo sabe que tenemos un historial juntos y pensé, ¿por qué no explotarlo? No tiene nada de malo”, asegura Barrymore durante la promoción de la película en un hotel de Beverly Hills. 

“Si hemos conseguido provocar náuseas entre nuestros amigos, por qué no contagiar al resto de América”, dijo Long siguiendo el hilo.

“El me hace reír realmente con comentarios como éste”, confirma la actriz, quien en la película se ve presionada a mudarse a Nueva York para que la relación no muera.

“Somos actores y estamos actuando, pero supongo que parte de la química y la alegría que compartimos en el mundo real se ve reflejada en la película”, dijo Barrymore.

La actriz de Culver City interpreta a una joven periodista con ganas de hacerse un hueco en un diario en Nueva York, aunque fracasa en sus intentos y mientras, trabaja como camarera para mantenerse.

Al otro lado, Long interpreta a un joven involucrado con la industria musical pero obsesionado con lograr que su amor se instale con él en Nueva York.

El resultado es una comedia romántica simpática aunque sin la grandeza de otros modelos similares a los que intenta imitar en partes del guión. El tono, muy cargado de chistes sexuales como un recurso facilista para hacer reír al público, llega a ser cansino por momentos, pero contagia a ratos por su explosividad. Inolvidable es la escena en la que la pareja es sorprendida por la hermana de ella en plena acción sexual encima de una mesa de comedor en la que también está el cuñado. Una opción curiosa para pasar un buen rato y reírse.

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