Guillermo del Toro no ha aguantado más. Después de casi dos años esperando en las antípodas, exiliado de forma voluntaria en Nueva Zelanda sin una idea clara de cuándo podrá cumplir su sueño, dirigir “The Hobbit”, ha dicho que no va más. De esta forma, la continuación de la saga de “El señor de los anillos”, basada en los libros de J.R.R. Tolkien, que inició Peter Jackson con una de las trilogías más recaudadoras de la historia del cine, no tendrá al mexicano al frente, una lástima.


Nunca pensó que la crisis en los estudios de Hollywood le afectaría tanto, atrapado en una negociación por la venta de la Metro Goldwyn Mayer —dueña de los derechos de “The Hobbit”— que parece no tener fin. La salvación de la MGM pasa por una oferta que supere los 2.000 millones de dólares, pero hasta ahora todas se han quedado cortas. Si no llega suficiente dinero, todo podría pasar, desde la venta por partes del estudio hasta una situación de bancarrota que podría congelar su proyecto de forma definitiva.

Pero la vida sigue para Del Toro, quien acaba de producir una película de Vincenzo Di Natali que se estrena la semana que viene en Estados Unidos, “Splice”. En esta entrevista con El Clasificado, realizada días antes de tomar su decisión de abandonar el rodaje de The Hobbit, el mexicano reflejaba su malestar por la situación. 

Splice, la película¿Qué es lo último que ha sabido del futuro rodaje de “The Hobbit”?

Los guiones están entregados al estudio, hay un presupuesto, hay un plan un rodaje planeado, pero no puede haber luz verde hasta que se termine de vender el estudio MGM, porque son los que tienen los derechos de parte de la película. Han sido muchos, muchos meses con un compás de espera muy grande.

¿Hasta qué punto le inquieta la situación?
Estoy en Nueva Zelanda, vivo aquí desde hace casi dos años, y es muy inquietante, pero seguiremos aquí hasta que el cuerpo aguante.

¿Corre peligro la producción? ¿Podría llegar a pararse de forma definitiva?
No puedo ni siquiera hacer una especulación educada sobre el asunto porque la venta de MGM ha llevado más tiempo del que yo jamás hubiera creído, y no tengo ni idea de cuándo se producirá el trámite final. Después de todos estos meses, ya tenemos desarrollado el proyecto a nivel visual, de tono, de monstruos, de set, de vestuario y aún creemos que la película va a pasar.

Mientras tanto, ¿qué tal lleva la espera en un país como Nueva Zelanda?
Se vive muy bien. Nueva Zelanda es el paraíso terrenal. La gente es muy agradable y la comida es buenísima.
Dicen que es aburrido.
Me gustaría poder ir a comprar cosas por la noche como en las grandes ciudades estadounidenses, pero por lo demás, me gusta mucho.

¿Han considerado rodar la película en tres dimensiones a raíz del retraso?
Hasta ahora solo ha habido una plática en la que se hablado de eso, pero de momento no se ha incluido ni en el tiempo de rodaje ni en el presupuesto. La verdad es que la propuesta no ha tenido un peso específico.

¿Le interesa a usted el fenómeno personalmente?
Cuando discuto el 3D con amigos como Alfonso Cuarón o Alejandro González, nos referimos a ello como una herramienta que puede enriquecer la narrativa. Es atractivo, aunque no sé si estará aquí para quedarse.

¿Sigue manteniendo la fecha final de estreno de “The Hobbit” para el 2012?
Difícil de saber. Hasta que no sepamos cuándo empezamos, no sabremos cuándo acabaremos. Hay que tener en cuenta que estamos en medio de un proceso legal con una corporación seria como es MGM. Supongo que será unos meses después de que se resuelva el conflicto.

Una vez que eso suceda, ¿cuánto tiempo cree que tardarán en completar la película?
Siempre hemos hablado de unos 300 días de rodaje, y eso supongo que se mantendrá, pero no quiero arriesgarme porque los exteriores de la película dependen del clima en Nueva Zelanda, y al menos necesitaremos dos veranos para rodarla. Es una especulación ociosa en estos momentos.

¿Ha pensado en otros proyectos de dirección durante este impasse?
Escribo cosillas extrañas que no sé en qué acabarán, pero como director estoy concentrado en el aquí y en el ahora, que de momento pasa por “The Hobbit”.

¿Al menos podrá ver el Mundial de Fútbol con cierta tranquilidad?
Como podrás ver por las fotos que exhiben mi serrano físico, no estoy interesado en deporte de ningún tipo. Realmente no sé de fútbol, nunca he sabido ni creo que vaya a saber nunca. Me pueden preguntar de merengues, pastelillos u horchatas de chufa, pero no de fútbol.

Hablando de su trabajo como productor asociado en ‘Biutiful’ ¿Diría que Javier Bardem es el mejor actor del momento después de su premio en Cannes?
Creo que nos conocimos en el 94 o en el 95 y desde entonces hasta ahorita, cada vez que puedo, le propongo guiones e incluso le escribo papeles específicamente para él. Pero entiendo que es un actor muy selectivo, con una idea muy clara de lo que quiere hacer en su carrera, y de momento no se ha dado. Sigo intentándolo como gran admirador suyo que soy y cuando estuvimos haciendo “Biutiful” y Alejandro González Iñárritu anunció la idea de ir tras Javier, tanto Alfonso Cuarón como yo le apoyamos completamente justo por el hecho de que creemos en él.

¿Qué ha sacado en claro de trabajar en “Splice” con uno de los grandes de Hollywood, Joel Silver?
Creo que hay que aprender que los instintos básicos de un productor son creer en el director y en la historia. Joel es un tipo que apuesta fuerte por la historia en la cree y eso se nota. En el caso del lanzamiento de “Splice”, ha sido fenomenal que sea el padrino de la película. EC

 

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