José F. Sánchez. Los Angeles | 13 de abril de 2012
 

Con la muerte del actor Julio Alemán, acontecida el pasado 11 de abril en la ciudad de México, se cierra un capítulo más de la época dorada del cine nacional. El histrión, nacido en Morelia, Michoacán, el 29 de noviembre de 1933, trabajó al lado de grandes estrellas que todavía dieron mucho jugo cuando hizo su aparición la televisión mientras el cine empezaba a declinar.

 

Con más de 200 películas en su historial, Alemán dio vida a todo tipo de personajes que le permitieron no encasillarse como galán solamente. También trabajó en más de 30 telenovelas y otras tantas obras de teatro. Fue precisamente su profesionalismo lo que lo mantuvo activo y trabajando hasta una edad avanzada, siendo su última participación en la puesta teatral “Perfume de Gardenia”.

 

Una de actuaciones más recordadas por distintas generaciones fue en su papel de Juan del Diablo en la cinta “Corazón Salvaje” al lado de Angélica María y Tere Velázquez, esto porque la historia ha tenido varias versiones, dos de las cuales a través de telenovelas exitosas en 1993 y 2009 con Eduardo Palomo y Eduardo Yáñez, respectivamente, en el papel del pirata seductor.

 

Cabe señalar la participación del señor Alemán en la primera telenovela hecha en México, “Senda prohibida”, donde trabajó al lado de otros legendarios como Silvia Derbez, Alicia Montoya, Augusto Benedico y Jorge Lavat.

 

Las tablas se las ganó a pulso primero trabajando en carpas y teatro, donde dicen los entendidos que se hacen los mejores actores y aunque empezó ya pasada la juventud, cuando tenía 21 años, de ahí en adelante fue cuesta arriba.

 

Ya en una edad madura se dio tiempo de dedicarse a la política como diputado local en el Distrito Federal y también fungió como director de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), lo que no le impidió seguir aceptando papeles detrás de las cámaras.

 

Pero todo cambió cuando a finales de 2001 le diagnosticaron cáncer pulmonar, lo que al final desembocó en el paro respiratorio que le costó la vida meses después a pesar de que luchó con ahínco contra esta enfermedad. A la pena se unieron varios miembros del cine y la televisión mexicana que solo tuvieron palabras de reconocimiento y dolor por tan sensible pérdida.

 

Después de conocer la noticia de su muerte acaecida en el hospital Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) de la capital mexicana, su cuerpo fue incinerado y sus cenizas se quedarán en poder de su esposa Esperanza Gotes y sus hijos hasta que decidan el lugar donde las depositarán de forma permanente.

 

La imagen de don Julio es una que quedará fija en la memoria de al menos tres generaciones de público. Fue tan extensa su carrera que muchos lo recordarán por sus papeles en aquellas películas en blanco y negro haciendo las veces de vaquero, de agente policiaco, de doctor, etc. Más tarde en la década de los setenta, ya en color, como todo un “donjuán” muy al estilo de Mauricio Garcés y otros que brillaron en esos tiempos enamorando a las más bellas actrices mexicanas y extranjeras. Los del nuevo milenio de seguro lo ubicarán como actor de telenovelas y obras de teatro. Pero todos tendrán un bonito recuerdo de uno de los actores que dedicaron toda su vida a entretener a la gente. EC

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