Luca Verne. Los Angeles | 2 de septiembre de 2011

Es raro que decaiga el espíritu apocalíptico en Hollywood, siempre acostumbrado a proponer una cinta especializada en meterle miedo al público y en plantear qué pasaría si algo realmente lamentable sucediera a escala mundial, una como “Contagion”, esta vez con la firma de Steven Soderbergh, que se estrenará en Estados Unidos el próximo 9 de septiembre.

 

En esta ocasión, el guión gira en torno a un virus mortal que mata en cuestión de días y que se contagia a velocidad de vértigo por todo el planeta. Por eso, se trata de una producción millonaria que ha tenido que desplazar a su equipo a varias ciudades como San Francisco, Ginebra, Londres, Chicago, Atlanta, Hong Kong y Macao, la ex colonia portuguesa en China, para darle el efecto global que conlleva la historia.

 

Todo ello coronado por un reparto de lujo con Matt Damon a la cabeza y actores de mucho peso como la dos veces ganadora de un Oscar Kate Winslet, Gwyneth Paltrow, también merecedora de una estatuilla dorada por su trabajo en “Shakespeare in Love”, Lawrence Fishburne, Jude Law y la francesa Marion Cotillard.

 

Es, como muchas de las películas que de alguna forma predicen el fin del mundo, un historia in crescendo, una situación impredecible que empieza por un caso hasta convertirse en una epidemia incontrolable. Comienza con la mujer de Damon, Beth Emhoff, que contrae el mal en un casino asiático y que de la noche a la mañana pierde la vida sin una explicación aparente.

 

El contagio es instantáneo y basta el mínimo contacto con el virus para caer fulminado en unas horas. Después comienza el pánico ante la falta de una vacuna que lo elimine y que frene su efecto, que en unas semanas ya ha afectado a miles de millones de personas en todo el globo.

 

La cinta de Soderbergh recuerda en cierta manera a la que ayudó a relanzar la carrera de Dustin Hoffman después de años de cine fallido, “Outbreak”, una historia sobre la expansión del virus de Ebola, con los militares del pentágono de por medio, y que acabó por matar a miles de personas pese a los intentos de controlarlo. Y es, pese a haber entrado con el cartel de película seria y con suficiente empaque como para estar presente en el festival de cine de Venecia, es otro largometraje que añadir a la lista de desastres prematuros como “2012”, “Independence Day” y The Day After Tomorrow”.

 

Esta también es una superproducción con fines comerciales y con ganas de entretener. Ha contado con 60 millones de dólares para su ejecución y no falta la cuestión política y la trama internacional, además de la persecución a Damon por ser el iniciador de la causa.

 

Pese a ser una de palomitas de maíz y mucha acción, es de las que dejan pensando en las consecuencias de una epidemia incontrolable a nivel mundial, en un mundo cada vez más interconectado entre sí. Recuerda sin duda, y es muy posible que en parte esté inspirada en esa historia real que fue la gripe porcina y sus efectos mortales en medio mundo, desde varios países asiáticos hasta México, uno de los estados más castigados.

 

Hollywood y sus manías premonitorias han dado en el clavo más de una vez, aunque para algunos críticos de cine que han venido siguiendo de cerca el rodaje y el futuro estreno de la cinta de Soderbergh, se trata de un mal momento para avivar las ansiedades de las audiencias nacionales e internacionales.

 

En unos días tendrá lugar el décimo aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, lo que sumado a la crisis financiera de los mercados internacionales, la guerra en Libia y las epidemias de hambre en países como Somalia, hace que no sea la mejor película para celebrar el delicado momento que vive la humanidad. Para los que quieran medirse sus niveles de ansiedad, esta cinta puede ser un excelente barómetro. EC

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