Pablo Scarpellini. Los Angeles | 4 de noviembre de 2011

 

Con 81 años encima a Clint Eastwood le quedan ganas de seguir contando historias, y ninguna como la de J. Edgar Hoover, “un excéntrico y uno de los hombres más poderosos de Estados Unidos en el último siglo, un tipo muy reprimido emocionalmente, sentía que no le está a permitido tener relaciones, devoto de su poder y su trabajo, un hombre que debería haberse retirado mucho antes de lo que lo hizo, un hombre que al final no supo adaptarse”.

 

Son palabras de su estrella principal, Leonardo DiCaprio, el elegido para interpretar a semejante personaje, el hombre que creó el concepto del FBI, obsesionado como estaba con una presunta invasión comunista en Estados Unidos, y que con el tiempo logró prolongar su idea a instancias federales y convertir ese organismo policial en lo que es hoy en día.

 

“Lo fascinante del retrato de este hombre es que no tuvo vida personal y que el FBI era su iglesia. Es algo que me costó entender, el hecho de no experimentar amor ni vida personal por un gobierno”, explica DiCaprio, quien tuvo que someterse a un complejo proceso de maquillaje para reconstruir el personaje de la forma en que quiso Eastwood.

 

Me pareció que la mejor forma de entender a Hoover, a quien nunca conocí en persona, era saltando de atrás hacia adelante, para conocerlo en el presente y el pasado, dice Eastwood, quien cree que aún tiene ganas y energía para seguir contando historias. De hecho, admite que le han hecho una nueva propuesta para seguir actuando.

 

“La edad no importa tanto. Si el material es bueno y la motivación es la adecuada, se puede hacer cualquier cosa”, afirma el protagonista de Los puentes de Madison. “lo cierto es que cuando empecé a dirigir películas en los años 70 pensé que ya se había acabado el seguir actuando, que me quedaría detrás de la cámara, pero siempre me han seguido haciendo ofertas y no he sabido decir que no”, explica con una sonrisa.

 

Con todo eso a cuestas, despierta pasiones entre los que han tenido la suerte de trabajar con él, como DiCaprio, que se deshace en elogios hacia su figura. “es motivo de inspiración para todos nosotros. Es increíble verle seguir adelante con tanta motivación.

 

Además de a DiCaprio, Eastwood ha contado con Naomi Watts para esta cinta, que interpreta el papel de Helen, la secretaria de J. Edgar Hoover durante décadas. “Me costó entender a una mujer que no era común para su tiempo, alguien tan devota y dedicada a su trabajo. Creo que la lealtad es uno de los grandes temas de esta película”, explica Watts.

 

La australiana es un aliciente más de una cinta que aspira a tener algo que decir en los Oscar del año que viene, una película política y con una densa carga historia pero que tiene el peso de su director, empeñado en explorar personajes legendarios como ya hizo con Nelson Mandela en “Victorius”.

 

No es una cinta familiar ni para todos los públicos, pero si una a tener en cuenta en un mundo donde lo único que prima es el entretenimiento y pasar un buen rato. Esta hace pensar y educa, que no es poco. EC

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