Luca Verne. Los Angeles | 15 de julio de 2012

Pixar regresa a las salas de cine con Brave, todo un acontecimiento por la calidad que suelen atesorar sus creaciones, además de ser la primera vez que una chica es la protagonista de la historia, algo sin precedentes en la prestigiosa empresa californiana.

Ya no serán Buzz ni Woody ni el pez Nemo los que lleven la voz cantante de un largometraje de dibujos animados de Pixar, sino Mérida, una joven adolescente y una princesa que desafía los cánones de su reino, en una cinta ambientada en la Escocia medieval, pero que tiene muchos tintes de modernidad.

Cierto que se trata de la primera princesa a la que recurre Pixar y el primer cuento popular, más al estilo de las cintas tradicionales de los estudios Disney —dueños de la empresa fundada por Steve Jobs—, pero aún así el personaje de Mérida tiene una filosofía y un carácter muy modernos, una rebelde que reclama libertad para poder reivindicar su independencia en un mundo de hombres.

Con su pelo rojizo y sus llamativos rizos, la joven princesa no quiere atender sus obligaciones de señorita, propias de una princesa del siglo X, tal como le exige su madre, la reina Elinor. En cambio, se siente llevada por el espíritu guerrero de su padre, el rey Fergus, cabeza de uno de los clanes del lugar, los DunBroch.

Ella prefiere montar a caballo con su melena al viento, tirar con arco y disfrutar parte de lo que significa ser varón en ese mundo, lejos de la represión en la que vivían las mujeres en aquella época.

Se trata, pues, de un discurso feminista de Pixar enmarcado en una historia tradicional, el cuento popular contado de una forma moderna y con características que ensalzan la figura de las féminas en el siglo XXI. Hubo otros personajes femeninos importantes en sus largometrajes como la vaquera Jessie en Toy Story, Dory en Finding Nemo o la joven chef de Ratatouille, Colette, pero ninguna como Mérida y sus ganas de desafiar a ese mundo machista en el que vive.

Pese a todo, desde el estudio aseguran que no es una obligación que tenían que atender después de 12 cintas dominadas por personajes masculinos. “Aquí no hacemos las cosas siguiendo una fórmula o una lista de cuestiones pendientes”, asegura la productora del filme, Katherine Sarafian. “Es todo sobre el momento justo de hacer las cosas.

Hace seis años, Brenda Chapman nos ofreció la idea basada en su relación con su hija de seis años. Pensaba en cómo sería cuando fuera una adolescente, y así surgió Mérida”.

Precisamente fue esa mujer, Chapman, la designada para dirigir el proyecto, pero al final Pixar decidió que fuera un hombre, Mark Andrews, el que se encargara de llevar las riendas tras citar “diferencias creativas” con Chapman. Pese a todo, ambos comparten el crédito de haber dirigido la cinta.

El largometraje, además de ser el retorno de Pixar a la gran pantalla, servirá para rendirle tributo a Steve Jobs, uno de sus máximos exponentes y el artífice del elevado estándar de calidad que tiene la empresa y sus cintas. Tras su salida de Apple en los 90, Jobs se lanzó a crear una empresa de dibujos animados, logrando que alcanzara éxito mundial con cintas como Toy Story primero y toda la cadena de éxitos de John Lasseter después.

La idea de Pixar es remarcar el nombre de Jobs en los títulos de crédito finales, haciendo que una de las criaturas de la cinta rodee su nombre. También tendrá un vínculo especial con la tierra escocesa que retrata, organizando viajes para el público hasta el lugar y promocionando una banda sonora cargada de sonidos gaélicos. No faltará de nada para darle ambiente y lustre a su nueva creación, una que promete hacer ruido en todo el globo. EC

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