El grupo B tiene como cabeza a un Brasil experimental y sin pegada, mientras que Ecuador llega con buenas sensaciones para trascender

Con Dunga, Brasil sigue sin convencer a los que todavía añoran el jogo bonito. El técnico sigue prefiriendo a obreros en vez de artistas. Una de sus mejores cartas para acallar críticas era Neymar, pero el delantero del Barcelona se decantó por ir a Río de Janeiro a jugar los Olímpicos. Dicen los medios de aquel país sudamericano que pase lo que pase en esta Copa América Centenario, la suerte del técnico ya está echada y que pronto llegará un nuevo timonel.

La magia sigue sin aparecer en un equipo que sigue siendo peligroso pero ya no el invencible de antaño. Para este torneo el estratega no puso toda la carne al asador. Dejó afuera a viejos conocidos como David Luiz, Oscar, Marcelo y Thiago Silva. Solo aparecen algunos que la gente conoce, como Hulk, Willian y Dani Alves. El resto son solo promesas para ir armando la nueva versión del otrora poderoso equipo brasileño.

Da la impresión de que Brasil no ve a la Copa América como una prioridad, por eso la mezcla tan desangelada que llamó Dunga. Su primera prueba será la más dura de su grupo cuando mida fuerzas con Ecuador en Pasadena, California. Ahí se verá si le alcanza a los amazónicos para pensar siquiera en ganar su grupo.

La otra cara de la moneda es Ecuador, una selección que ha subido sus bonos a un ritmo galopante. Al equipo de Gustavo Quinteros ya se le puede medir con la misma vara que a otros poderosos del sur y en esta edición apunta a la meta de ganar su primera Copa América en su historia. Si mantiene el envión que lo ha colocado como líder de la eliminatoria mundialista en la zona sur, de seguro se convertirá en un serio candidato a llegar a instancias finales.

Ecuador lleva a Estados Unidos a un plantel listo para cualquier cosa. Es cierto que se le cayeron dos incondicionales como Felipe Caicedo y Pedro Quiñones, pero el resto de los titulares está en la lista. Domínguez, Paredes, Erazo, los dos Ayoví, los dos Valencia, Mena, Noboa, Montero, Martínez, Arroyo y Bolaños llegan con buen ritmo y en plenitud de facultades. La única sorpresa en la convocatoria del técnico es Christian Ramírez, lateral del Ferencváros TC, reciente campeón de Hungría. Un desconocido que le ha llenado el ojo a Quinteros.

Haití aparece en el papel como la Cenicienta del grupo y de todo el torneo. No tiene historia, ni galardones, ni jugadores de renombre. Muy pocos pueden mencionar el nombre de uno de sus elementos o siquiera del técnico. Es más, en la nómina final figuran nueve futbolistas que participan en la segunda o tercera división de equipos europeos y de Estados Unidos. Pero que no se confíe Perú, su primer rival en esta competencia. Los isleños hicieron un papel digno en la pasada Copa Oro, donde mostraron un fútbol interesante con propuesta ofensiva y con buen toque de balón. Sería una agradable sorpresa verlos hacer sufrir a sus oponentes en turno.

Perú se ha quedado a un paso de llegar a la final en las dos pasadas Copas Américas. De la mano del “Tigre” Gareca ha mejorado en su accionar, pero no le ha alcanzado para ser protagonista en la eliminatoria sudamericana, donde apenas suma 4 puntos en 6 jornadas. Hay mucho trabajo por delante para el equipo de la franja y este torneo especial de aniversario le puede servir para corregir fallos y para ganar en confianza, no para aspirar al título. El conjunto inca está en plena renovación, eso se puede constatar en la lista de sus convocados, donde aparece solo una de sus grandes figuras, el máximo goleador de la selección, Paolo Guerrero. EC

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