Redacción EC | Julio 2012

No es algo nuevo el hecho de que los costos de la atención médica han crecido descontroladamente en los últimos años. Lo mejor que es estar bien informado. He escuchado muchas historias terribles de personas a quienes, incluso teniendo seguro médico, se le han negado beneficios, se le ha cobrado de más, se las ha derivado a agencias de cobranza o hasta se las ha obligado a presentar la quiebra por no poder pagar sus cuentas médicas.

Estas son algunas estrategias para evitarlo:
• Revise detenidamente la factura de cada médico, laboratorio u hospital. Busque si no le han facturado algún artículo de más por error, como por ejemplo:
– Medicamentos, tratamientos o comidas que no haya recibido durante su hospitalización o tratamiento ambulatorio.
– Cargos duplicados para un solo procedimiento (como radiografías, resonancias magnéticas y análisis de laboratorio).
– Cargos por un día de internación completo cuando usted se retiró temprano.

• El resumen de la factura del hospital que le han enviado probablemente no incluya muchos detalles. Por eso, solicite una factura detallada junto con una copia de su historia clínica y registro farmacéutico que muestre las drogas que le dieron durante su internación.

• Si tiene problemas para pagar una factura médica, no lo deje pasar. Como cualquier otro acreedor, los médicos y hos-pitales suelen pasar rápidamente a las facturas impagas a las agencias de cobranza, que harán estragos con su calificación crediticia. Contáctese con los acreedores lo antes posible, explíqueles su situación y solicíteles un plan de pago en cuotas o negocie un descuento.

• Muchas personas que no tienen seguro médico descubren que se les suelen cobrar cargos mucho más altos que los ne-gociados por las compañías de seguro, Medicare y Medicaid. No tenga miedo de pedir que se le cobren esas tarifas reducidas y de negociar un plan de pago, pero asegúrese de firmar un acuerdo por escrito. La mayoría de los médicos y hospitales preferirán aceptar pagos con descuentos a tener que lidiar con las agencias de cobranza y, posiblemente, terminar cobrando nada.

• Trate de evitar las salas de emergencia, a menos de que no tenga más remedio.
En resumen: Sepa cuánto cuestan los servicios de salud y no tenga miedo de negociar. Si regatea el precio de un auto, ¿por qué no el de su salud? EC

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