Todo inició allá por 1621 en lo que hoy es el estado de Massachusetts, cuando los primeros colonizadores ingleses dieron gracias a Dios por la cosecha que les permitió seguir con vida después de las inclemencias del invierno y la escasez de alimentos. Pero no quisieron celebrar solos y compartieron los frutos de esa cosecha con los indígenas de esa región, quienes les habían ayudado a sembrar y cultivar la tierra, y a cazar la fauna del lugar.

Así nació esta tradición que se ha convertido en una de las festividades más significativas en este país, la cual se hizo oficial hasta el año de 1777 cuando las 13 primeras colonias estadounidenses se unieron para celebrarla. Doce años después, el “Padre de la Nación”, George Washington, la proclamó como evento nacional; luego, en 1863, el presidente Lincoln dictaminó el último jueves de noviembre para celebrarla y, por último, en 1941 quedó establecido por el Congreso que la celebración se realizara el cuarto jueves del mes de noviembre.

Actualmente identificamos esta celebración con una cena donde no puede faltar como platillo principal el pavo, pero lo más importante sin duda sigue siendo el hecho de estar todos juntos en familia. Por eso no es nada extraño que año tras año, miles de personas inunden los aeropuertos y las estaciones de autobuses para viajar y reunirse con los suyos. Y aunque esta tradición es muy representativa del pueblo norteamericano, muchas familias hispanas que ya tienen tiempo viviendo aquí han adoptado la costumbre de unirse al festejo.

Así empezó todo, ¿no?, celebrando al unísono sin importar de dónde es uno, y qué mejor que hacerlo en esta fecha tan especial. Por ejemplo, el Día de Acción de Gracias entre los latinos tiene, además de abundante comida, sus costumbres, su cultura, los sabores de su cocina y la alegría de su música, lo que convierte a este celebración en toda una rica mezcla de tradiciones.

En cuanto al agradecimiento no se quedan atrás. Los inmigrantes lo saben. Hay muchas personas que encontraron un mejor estilo de vida que el que dejaron atrás, que tienen un trabajo, que hay comida en sus mesas y que de vez en cuando pueden ayudar a su familia que está lejos. Por supuesto, hay otros que están pasando por momento difíciles, pero esta es la tierra de las oportunidades y si hay alguien que está acostumbrado a luchar y salir adelante pese a las circunstancias, ese es la comunidad hispana.

Así que, a preparar las viandas, a limpiar la casa para la llegada de las visitas o, si tiene que viajar, tenga todo listo para llegar a tiempo a su destino. Y una vez que estén todos juntos no olvidar el motivo principal de este día: dar gracias a Dios Nuestro Señor por todo lo recibido.

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