Gisela Casabella. Los Angeles | 21 de noviembre de 2011

 

Rápidamente se acercan las fiestas. Los centros comerciales se llenan de coloridos adornos y música navideña. La gente empieza a dedicar más tiempo a las compras.

 

Sin embargo, detrás del ambiente festivo aparecen sentimientos de tristeza, de extrañar a los seres queridos que tenemos lejos, y se sienten unos deseos inmensos de poder compartir un tiempo juntos.

 

Uno extraña no solo a los seres queridos, sino las costumbres y las tradiciones que son distintas a las de éste, nuestro segundo país.

 

El inmigrante tiene las emociones divididas. Una vez que uno conoce dos países diferentes y comienza a echar nuevas raíces aquí, el extrañar se hace controversial. En ocasiones nos invade el pensamiento de duda…”¿hicimos bien en venirnos?”, “¿Valió la pena separarme de mi gente?”, etc.

 

Muchas veces las respuestas son indecisas, otras son seguras. Pero lo que es definitivamente cierto, es que es muy importante que todos estos cuestionamientos no nos impidan establecer relaciones valiosas en nuestro ambiente actual. A veces por extrañar el pasado, uno no se conecta con el presente y el futuro. Es importante crear nuevos vínculos valiosos mientras se mantienen los que nos unen con nuestras familias, aun en la distancia.

 

Durante tiempo de fiestas, debemos hablar más a menudo con gente querida de acá y, los de allá, por teléfono, computadora, email, o carta… cualquiera sea el método para estar más presentes, más juntos, más llenos de amor, calidez y apoyo.

 

También es importante que nuestros padres o abuelos (o quien sea que tengamos lejos) perciban nuestra alegría acerca de la elección que hicimos al venir a otro país. Si ellos perciben sentimiento de culpa, depresión o soledad, ellos pensarán en su corazón, “¿entonces cuál es el sentido de estar tan lejos?”.

 

Es importante descifrar bien nuestros sentimientos, no confundirnos ni transmitir negativismo, apoyarnos en nuestro círculo de nuevas amistades y crearlo todos los días para fortalecernos y así, poder transmitir más alegría a nuestros seres queridos que están lejos.

 

Les deseo una cálida Navidad y un próspero Año Nuevo muy cerca de sus seres queridos, aunque existan muchas millas de por medio. ¡Y no olviden conectarse con los de aquí y los de allá! EC

 

Gisela Casabella, LMFT. Licenciada en Terapia de Parejas y Familia. Oficinas en Glendora y Pasadena. Tel. (626) 318-5156

Anuncios de interés en Los Ángeles
SHARE

Más artículos de interes