El condado, que todavía cuenta con la más vasta red de peajes del sur de California, está en pleno proceso para eliminar estas molestas paradas obligatorias

Se trata de una típica escena la que se ha visto repetida por años en Orange County: la de motoristas buscando monedas con las que pagar los numerosos peajes hasta en el último recoveco de sus bolsillos. Un hecho –más allá del pago, el tener que detenerse– que en la gran mayoría de los casos provoca mal humor.

En lugar de los tradicionales puestos de control y ya instaurado el primero en San Joaquín Hills, unas decorativas cabinas de cristal servirán de punto de chequeo. Su medida es de 19 pies de altas, 4 pies de anchura y 11 de largo. Estas cabinas seguirán siendo un punto de control pero que no obligarán a la detención de los coches, sino que contarán con un lector de matrícula que detecte a todos aquellos que pasen por él.

Y lo que esto conlleva. No habrá que seguir guardando monedas para pagar estos molestos peajes. En su lugar, el cobro se hará mediante nuevas cuentas Fast Track Express, las cuales pueden ser prepagadas o conectadas a su tarjeta de crédito. Sin embargo, si aún desconfía, puede optar por recibir las facturas mensualmente en su casa. Estas facturas, por cierto, serán hasta un 20 por ciento más caras para aquellos que no tengan un usuario Fast Track.

El objetivo es evitar molestias. Desde el pasado noviembre se ha empezado a instaurar este nuevo método, contando con la aprobación de los que lo han tratado. Sin embargo, Orange aún es el condado con mayor número de peajes en California, por lo que hay un largo trecho por recorrer.

Uno de los aspectos más importantes a cuidar, es el de los 85 empleados que acudían día tras día a las casetas de cobro, a los cuales se les ha prometido mover a otros trabajos. Parece que todos ganan. EC

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