Quizá por eso este año se repite la iniciativa, “Summer Night Lights”, un programa para mantener los parques públicos de Los Angeles abiertos más allá de la medianoche con el fin de alejar a las pandillas de la violencia de las calles. Este año se doblará el número de parques, 16 en total, todos en zonas conflictivas de la ciudad y todos abiertos desde la 7 de la tarde hasta las 12 de la noche, desde el 8 de julio hasta el 5 de septiembre, con el reclamo de la comida gratis, los eventos lúdicos y los deportivos. 
 
Habrá además conciertos de bandas latinas, organizadas por Al Borde, una publicación multimedia propiedad de El Clasificado. 
 
“Este verano, vamos a duplicar nuestros esfuerzos para invertir en nuestra juventud y en nuestra estrategia ampliada para empujar a nuestros hijos y nuestras hijas a lograr vidas productivas si se les da la oportunidad”, aseguró el alcalde Antonio Villaraigosa.
 
Además de los conciertos gratuitos y de haber duplicado el número de parques, la otra novedad del programa para reducir el crimen relacionado con las pandilas fue la creación del denominado ‘Youth Squad’ (Escuadrón Juvenil). Ese pequeño batallón estará formado por 10 jóvenes —en cada parque— de entre 17 y 20 años, seleccionados como muchachos en riesgo de caer en las pandillas pero que estarán desarrollando los programas e incentivando a otros jóvenes a que se unan a la fiesta en los parques. 
 
Este año zonas como Boyle Heights, Panorama City, Pacoima, Ramona Gardens, Watts o Rampart se verán beneficiadas por el programa, que además cuenta con un presupuesto de 3.2 millones de dólares. 
 
Esos fondos fueron obtenidos por el alcalde Villaraigosa de instituciones privadas, que estarán cooperando con la causa este verano. Empresas como Super A market o Frito Lay contribuyen al programa. Otros, como Hungryhog & Starvyn Steer donaron toneladas de perritos calientes que servirán como parte de la cena que se sirve todos los días en los parques a las 7.30 de la noche. 
 
También habrá ‘snacks’ a las 10.30. “Es todo gratis. Siempre me preguntan lo mismo”, asegura Cathy Needleman, voluntaria de la Oficina de Reducción de Pandillas de la alcaldía de Los Angeles. “Al principio los propios pandilleros desconfiaban, pero ahora les encanta la iniciativa”. 
 
Además de los jóvenes del nuevo escuadrón, la policía contará con varios infiltrados, ex pandilleros que estarán en los parques para ayudar a garantizar la seguridad en el evento. Sus nombres han quedado en el más profundo de los anonimatos para protegerlos de una muerte segura.  La esperanza de programas como éste es que puedan salir a la luz sin que sus vidas corran peligro.

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