La sinceridad

Es imprescindible consultarse mutuamente y siempre que sea necesario, compartiendo abierta y confiadamente sus opiniones. Ante todo, sean sinceros, nada de secretos de ninguna naturaleza. Tienen que verse como personas y no únicamente como “padres”; traten siempre de resaltar lo bueno y corregir con cariño y comprensión los errores. Eviten reñir o llamarse la atención delante de sus hijos. En cuanto a la educación de éstos, deben hacer un plan y trabajar de común acuerdo, unidos, pues si uno dice “sí”, y el otro “no”, crean desconcierto, provocando que los hijos se sientan heridos o intenten sacar ventaja de las desacuerdos de sus padres.

Amor conyugal, modelo de amor para los hijos

El don que inspira el amor mutuo de los esposos sirve como modelo y norma del amor que debe haber entre hermanos y hermanas, y entre las diversas generaciones que conviven en la familia. La comunión y la participación que se vive todos los días en casa, en los momentos felices y de dificultad, representan la enseñanza más concreta y eficaz en el seno familiar. Así, lo que importa es lo que ven y perciben los hijos sobre cómo tratamos a nuestra pareja; de ahí que para realmente poder amar a nuestros hijos, tenemos primero que amar a nuestro cónyuge.

La prevención

Nadie está libre de momentos desagradables, pero es necesario prevenir, medir las palabras y actitudes, pensando en las posibles consecuencias. Anteponga la bondad, el perdón, el diálogo y muchas veces el silencio, antes que las palabras fuera de lugar. Recuerde que son piezas clave para la armonía familiar. Por lo general, las catástrofes familiares son resultado de cosas pequeñas que se han ido acumulando porque nunca se quisieron enfrentar en su momento, y luego resulta demasiado tarde.

Tal vez se ha dado cuenta que cuando pensamos que hay felicidad en nuestro hogar, de pronto surge un nuevo deseo o desafío. Lo importante es actuar de inmediato y sin egoísmos. La mayoría de los enfrentamientos entre marido y mujer, o entre padres e hijos se debe a que les falta tiempo juntos en el hogar y sobra tiempo fuera de él; sobran palabras y falta silencio; sobra escándalo y bullicio y falta diálogo y oración.

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