Era 1993 y acababa de regresar de una estancia de un año en Japón, donde impartí clases de inglés a estudiantes de segundo y tercer año de universidad. Cuando regresé a Miami, sabía que deseaba seguir dando clases y pronto encontré empleo impartiendo japonés y una clase de Nivel 1 de español para hispanoparlantes. Como nací en Nicaragua, supuse que dar clases de español sería facilísimo, pero después del primer día me di cuenta que estaba en problemas… ¡con mi clase de español! ¿Cómo podía ser eso?  

Llevaba dando clases unos 10 años cuando escuché hablar por primera vez del fenómeno del “español de cocina”. Muchos inmigrantes recientes conservan el español en casa, mientras que, por lo demás, viven en un mundo dominado por el inglés. Sin embargo, está claro que tenemos la necesidad de conservar nuestra herencia lingüística y cultural. Es esta herencia lo que nos convierte en mejores ciudadanos globales, capaces de abarcar fácilmente dos culturas e idiomas. También nos convertimos en mejores ciudadanos locales y más valiosos para nuestras comunidades.

Una de las mejores formas de conservar el don del bilingüismo es mejorando nuestras aptitudes en nuestra lengua materna. Debemos refinar nuestros conocimientos y recordarnos a nosotros mismos que el aprendizaje del idioma, incluso para los hablantes nativos y para aquellos que lo tienen como herencia, es un proceso que nunca termina.

Por todo el país, hay miles de escuelas que ofrecen cursos del idioma español y de literatura española de AP®. En el 2011, el College Board administró más de 130,000 exámenes de idioma español en Estados Unidos y en el extranjero, y más de 80,000 de los que tomaron el examen AP dijeron tener mucho contacto con el idioma fuera del salón de clases. De esta forma, cada vez somos más los que nos damos cuenta de la importancia de conservar nuestras aptitudes lingüísticas en un país que valora cada vez más la versatilidad lingüística.

Conservar nuestro idioma requiere tiempo y esfuerzo, pero no olvidemos que también es una parte de invertir en nosotros mismos. Al animar a nuestros jóvenes a conservar o mejorar sus aptitudes en el idioma español, indudablemente estamos invirtiendo en el futuro de toda la comunidad latina. EC


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