Es mujer y latina, nueva concejal en la ciudad de Long Beach, elegida con la esperanza de ayudar a su comunidad y hablar en español con los latinos. Se llama Lena González

No quiere ni oír hablar de los delirios de grandeza que le plantean de cara al futuro, pero del discurso de Lena González se desprende la sensación de que habrá cuerda para rato en las movedizas arenas de la política. Ambición le sobra mientras rebosa satisfacción, feliz de haberse impuesto en las elecciones a concejal en la ciudad de Long Beach, todo un logro agrandado por el hecho de ser una mujer latina en ese puesto.

Dice que lo suyo ha sido fruto del esfuerzo, del sacrificio, capaz de mantener la campaña política y atender a su hijo,  que la suele acompañar a los eventos comunitarios y que supo de las complicaciones de ir puerta a puerta, ganándose la confianza del electorado.

Esa ahora es su nueva meta desde su flamante nueva oficina en el centro de la ciudad, lograr que los latinos confíen en los políticos locales y darles protección con nuevos trabajos y salarios justos en una economía que resulta engañosa, dice. De donde viene, mucha gente aún vive en condiciones muy precarias, algo que espera ayudar a cambiar.

¿Hasta qué punto ha sido duro y largo el camino para llegar hasta donde está?
Fue duro y lleno de obstáculos porque en general la campaña fue difícil, cargada de negatividad desde el bando de mi oponente. Pero sabía que tenía que dar un paso al frente por el conocimiento que tengo del área, por ser mujer y latina.

¿Sentía que era una obligación?
A veces las oportunidades llegan y hay que tomarlas. No se pueden dejar pasar.

¿Cuál fue la motivación principal para presentarse?
Mi hijo fundamentalmente. Pienso en él y en otros niños de la comunidad y en el impacto que puedo tener desde mi nuevo puesto.

¿Qué puede esperar la comunidad de usted?
Espero trabajar con la policía para garantizar la seguridad de los ciudadanos y hablar con todas las partes para que no se comprometa la calidad de vida de la gente en las partes más pobres de la ciudad. Quiero traer nuevos trabajos a través de infraestructuras que puedan tener un importante impacto en la comunidad.

¿Cómo calificaría la economía de la región?
No estamos mal, pero hay problemas de fondo que son muy graves. Estamos trabajando con gente que todavía vive bajo la línea de pobreza, y quiero garantizar que nadie cobre menos del salario mínimo, que no haya explotación ni injusticias. Para eso hay que atraer nuevos negocios. He hablado con una nueva cadena de alimentación que traerá 150 puestos de trabajo. Quiero conectarme más con esa clase de negocios que nos pueden ayudar.

¿Cuánto contacto espera tener con la gente que la ha votado?
He pasado cinco años junto al alcalde Robert García recorriendo el terreno. Conozco incluso a los ‘homeless’ de la zona. Puede que cambie un poco ahora con mi nuevo puesto, pero espero mantener el nivel de contacto, tocar puertas, mandar una hoja informativa cada semana y que sepan mucho de mí y lo que estoy haciendo por ellos.

¿Cómo hará para estar más conectada con los latinos?
Hicimos la campaña en español y estoy ayudando a que madres latinas aprendan inglés. El reto es que se sientan conectados con la alcaldía. Creo que hay un miedo a las instituciones, pero el hecho de ser latina puede ayudar a que la comunidad nos tenga menos miedo y se puedan acercar. Hay que eliminar las barreras entre el pueblo y los políticos. Tenemos que conseguir que confíen en nosotros.

¿Hasta dónde piensa llegar en el mundo de la política?
Quiero ser presidenta, pero de México (dice entre risas). Es natural que la gente piense en eso, pero ahora mismo estoy muy enfocada en Long Beach y supongo que en el futuro me gustaría llegar a un puesto de alcaldesa, o de congresista estatal. Siempre hay que estar listo para el siguiente paso. EC

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