Después de estudiar en Fort Sill, Oklahoma, el joven estuvo 8 años en artillería viajando a Corea, Alemania, Hawaii…Durante este tiempo conoció a su mujer en Alemania y en el año 2000 decidió entrar en la escuela de oficiales de Fort Rucker, Alabama para convertirse en piloto de helicóptero.

Desde entonces Jorge Correa pilota ambulancias médicas. Así, estuvo un año destinado en Irak en diferentes ubicaciones, pero destaca que la misión más dramática que vivió fue la atención a los heridos del ataque del 2003 a la base de las Naciones Unidas en Bagdad. En el 2005 fue destinado a Afganistán.

Pilotar y salvar vidas: un trabajo en equipo

Dustoff es el tipo de helicóptero usado en tiempos de guerra para rescatar a los heridos en combate: civiles y militares. Era un Dustoff la nave que Jorge Correa pilotó el pasado marzo cuando, tras una llamada de emergencia, él y su grupo tuvieron que ir al recate de lo que en un principio creían eran dos soldados batidos. En aquel día el equipo de rescate estaba compuesto por WO1 Jeremy Smith, SSG Christian Roberts, SPC John Collier y CW2 Jorge Correa.

A 10km de la frontera al norte de Afganistán, un convoy del ejército de los USA había caído en una emboscada del Talibán quienes habían disparado tres misiles. Al acercarse al lugar “apenas podía verse nada desde el aire por el humo del convoy en fuego” declaró a El Clasificado el suboficial y copiloto Smith que cuenta tan solo con 4 meses de experiencia en guerra. Cuando aterrizaron el especialista médico Collier fue el primero en salir a analizar la situación. “Fue entonces cuando descubrí que se trababa de un muerto y cuatro heridos (dos soldados afganos y dos norteamericanos): un soldado al que le faltaba un brazo, otro con heridas en la cabeza, un tercero con la cara destrozada y un herido con un misil RPG dentro de su estómago”, afirmó el especialista médico Collier.

Mientras que el Dustoff estaba protegido por un helicóptero militar en el aire, el sargento Roberts fue el primero en recibir el análisis del médico y el que decidió, aún con el gran peligro que implicaba, subir a todos los heridos incluido el que portaba una granada consigo. Al mirar atrás Roberts sigue opinando que volvería a tomar la misma decisión, “pero esta vez no se lo diría a mi mujer para que no se enfadara”, comenta este afable sargento.

El piloto Correa sintió que todo el equipo votó a favor de trasportar tan mortal carga por “su sentido de la responsabilidad y compañerismo”.

Jorge Carrera planea estudiar para pilotar aviones, siempre dentro del ejército. Su meta en esta vida es ser recordado por su mujer, su hijo y su hija como el hombre que los quiso y cuidó de ellos.

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