Llamado así por la forma de arco en los marcos de sus puertas, este lugar, asentado en una casona estilo colonial de 1916 es el sitio ideal para disfrutar de una rica y abundante comida. El lugar se presta también para llevar a cenar al amor de tu vida. Pero prepara la cartera, porque el lugar para nada se compara con la lonchera de tacos que recorre tu vecindario.

Si solamente vas a tomarte un café (no en mi caso, porque me da la ‘temblorina’), si optas por una comida completa, o incluso si lo que buscas es hincarle el diente a uno de sus deliciosos pastelitos, el encantador patio que tiene este lugar es razón suficiente para regresar más de una vez. Los detalles en ladrillo rojo y la decoración del jardín hace que uno se sienta como si estuviera sentado a las afueras de un restaurante típico de Napa Valley (un lugar en el que no me verás sino hasta que los hilos de plata adornen mi cabeza).

La mayoría de los platillos en Alcove tienen un costo de entre 10 y 15 dólares. Pero el precio vale la pena, sobre todo considerando que además de calidad vas a obtener cantidad. Aquí se sirve desayuno, comida y cena de lunes a sábado desde las seis de la mañana, y los domingos sólo una hora más tarde. Tienen una gran variedad de ensaladas, como la Alcove Caesar y la Asian Scallop Salad, un verdadero festín para los que gustan de cuidar la figura.

Además de estas alternativas verdes y buenas para la salud, Alcove tiene reputación de servir deliciosas hamburguesas, sándwiches, paninis y emparedados con queso derretido. Hablando de hamburguesas, la que les puedo recomendar es la Lamb Burger, y noten que no soy un entusiasta de este tipo de carne. Así viene preparada: carne, olivos kalamata y romero. Para darle un toquecito griego a la carne de cordero, no olvides agregarle un poco de queso feta. Verás el resultado.

En cuanto a los sándwiches, el Caribbean Jerk Chicken está increíble. Incluso viene acompañado con trocitos de piña, mango y papaya, lo que le añade una explosión de sabor caribeño. Por supuesto, cada orden puedes acompañarla con su generosa ración de papas fritas “Yukon Gold”, unos aros de cebolla, ensalada césar o la de col que también lleva pera y manzana. Por cierto, tienen una especie de papas fritas a base de camote que se venden por un dinerito extra.

¿Y qué hay de los postres? Bueno, Alcove cuenta con una gran variedad para elegir. Tienen pastel de queso, empanadas, panquecitos, pastelillos de chocolate, galletas, etc. Si eres un gran conocedor de los pasteles de queso, te recomiendo el de sabor frambuesa y chocolate.

Allí no acaba la cosa, encima este establecimiento elabora unas deliciosas barras de chocolate para chuparse los dedos. No estoy hablando del clásico Hershey de todos los días (¡qué aburrido!). Aquí hacen unos tipo gourmet de chocolate oscuro con granada y flor de sal (ésta última con un ligero sabor a violetas y un delicado olor marino). También tienen una barra de chocolate con leche y algo de cacahuate. Los tienes que probar.

Siguiendo con estas delicias, hay una barra de chocolate oscuro que con sólo oír lo que tiene vas a sentir curiosidad por comprarlo… ¡tiene chile chipotle!, así como lo oyes.

Para rematar, que tal un vaso de cerveza Duvel. Como puedes darte cuenta, en Alcove hay de todo para salir contento y satisfecho.

Para ver el menú completo y saber cómo dar con este sitio, visita su página web: www.alcovecafe.com

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