Luca Verne. Los Angeles | 6 de enero de 2012

 

Meryl Streep vuelve a ser el foco de atención. Esta vez por su actuación en la película “The Iron Lady”, una mirada personal y política de la vida de Margaret Thatcher que se estrena el próximo 13 de enero, justo antes de los premios de la Academia de Hollywood.

 

De momento, el Círculo de Críticos Cinematográficos de Nueva York ha elegido a la protagonista de “The Devil Wears Prada” como la mejor actriz de 2011 por su representación de la “Dama de Hierro”. Streep también fue nominada por la misma película y en el mismo apartado a un Golden Globe y por si fuera poco, los principales críticos de cine británicos aplaudieron la interpretación de la oriunda de Nueva Jersey.

 

Sin embargo, la película ya está creando polémica entre los más fervientes seguidores de la ex mandataria. Los ‘thatcheristas’ están indignados, especialmente por una escena en donde se muestra a la política envejecida y afectada por la demencia y el mal de Alzheimer.

 

Y es que “The Iron Lady” no solo describe la carrera política de Thatcher desde 1979  a 1990 sino también sus problemas de salud y su declive debido a la enfermedad. Dicho enfoque disgustó a sus allegados como el parlamentario conservador Rob Wilson, que aseguró estar perturbado por el modo en que fue planteado el personaje, con una Streep que interpretó a una Thatcher frágil que sufría demencia.

 

La actriz, ganadora de dos Oscar por “Kramer vs. Krammer” y “Sophie`s Choice”, defendió el enfoque asegurando que se trata de una mirada completamente subjetiva hacia Thatcher al final de su vida, retratando la caída y disminución de su poder. Streep añadió que envejecer y sufrir demencia no debería estar asociado con ningún estigma. “La vida es así, es la verdad”, dijo a la BBC.

 

Por eso los críticos británicos no han reparado en elogios para con Streep. Xan Brooks, del diario británico “The Guardian”, catalogó su actuación como asombrosa e intachable, aunque haya considerado la cinta un tanto tonta y sospechosa.

 

Streep, de 62 años, confesó tener algunas semejanzas con la “Dama de Hierro”, tales como su firmeza. “Logré interpretarla en el cine con la misma confianza y seguridad en mí misma que aporté a mis anteriores personajes en la pantalla grande”, dijo.

 

La historia sobre una mujer que rompió barreras de género y clase en un ambiente dominado por hombres también abarca el precio que trae consigo el tener poder.

 

La protagonista manifestó su admiración por la política, pero también confesó que estuvo a punto de rechazar el papel por su postura sobre ésta. Al parecer fue la directora Phyllida Lloyd, con quien había trabajado anteriormente en “Mamma Mia!”, quien la convenció. Fue así como comenzó su preparación viendo videos y realizando entrevistas a personajes cercanos a la mandataria.

 

“Hablé con muchas personas y fue muy interesante porque cada persona tenía una opinión diferente sobre ella. Las más cercanas a ella fueron bastante comunicativos sobre sus fortalezas, debilidades y fragilidades, y la crueldad que había ahí y como ella tuvo que pagar un precio por esto”, dijo.

 

Sin embargo, una de las cosas que más sorprendió a Streep de Thatcher era el hecho de que la ex primera ministra no tenía cocinero porque quería prepararle la cena ella misma a su esposo.

 

Streep, que ya cuenta con 16 nominaciones a un premio Oscar, más que cualquier otro actor o actriz, asegura que fue difícil interpretar a Thatcher. “Físicamente fue muy difícil porque estuve por lo menos un 40 por ciento de la película siendo una mujer anciana”.

 

Pero las críticas demuestran que el resultado fue extraordinario y que ha sido un logro más para la actriz, un auténtico camaleón que se adapta a cualquier personaje. EC

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