Su meta es ayudar a los más necesitados. Por eso se ha puesto como objetivo trabajar en el gobierno estadounidense o en alguna organización humanitaria que lleve ayuda a los países más pobres del mundo. “Me gustaría ir a Africa o algún país de Centro o Sudamérica”, dice enfáticamente esta jovencita. Por su determinación y lo que ha logrado hasta ahora hay que creerle.

Su nombre es Katia Andrea Barrón Villegas, vive en la ciudad de Buena Park y actualmente cursa su primer año en la Universidad de California en Berkeley, una de las más prestigiadas en el estado dorado.

Llegar allí no fue fácil, pero las largas noches de estudio y el apoyo incondicional de sus padres rindieron frutos. “Mis papás siempre me inculcaron el estudio desde pequeña, y viendo la situación de otros a mi alrededor que han dejado la escuela me motivó a buscar algo diferente”, comenta la chica.

Otro detalle a destacar es que Katy, como la llaman de cariño, es la primera en llegar a la Universidad de todos los de su familia que están en los Estados unidos. “Quiero servir de ejemplo para mi hermana menor y todos mis primos de que con empeño se puede llegar”, dijo.

Sus padres son inmigrantes que llegaron de la capital mexicana y que han luchado mucho para darle a sus hijos una vida mejor en este país, sobre todo inculcando en ellos el amor por el estudio y el trabajo arduo. Los ingresos familiares no son altos, pero gracias al promedio académico de Katia en la High School ella ha recibido becas, préstamos del gobierno y otros estipendios para seguir con sus estudios.

“El dinero no debe ser un obstáculo para ir a la Universidad. Hay muchos programas de ayuda para familias de bajos ingresos, sólo es cuestión de buscar esa ayuda y no bajar las calificaciones”, comenta la joven.

Además de la parte académica, Katia hizo su labor comunitaria dando clases a niños en una iglesia cerca de su vecindario. También participó en varios clubes sociales en su escuela y colaboró como editora en el periódico de esta institución. Y para rematar, le gusta y practica (cuando puede) el fútbol soccer.

Después de graduarse en Berkeley dijo que le gustaría entrar a la escuela de leyes en Harvard. “Es otro de mis sueños. Sé que es difícil, pero lo voy a intentar”, dijo con emoción. Por lo pronto, se concentra en terminar sus estudios de Relaciones Internacionales.

Katia quiso compartir este último consejos con otros jóvenes que no saben si deben o pueden seguir estudiando es el siguiente: “Si lo quieres, hay una forma de lograrlo. No te dejes vencer por las circunstancias, hay que perseverar y no dejar que otros te digan que no puedes lograr tus metas. Y por último, apoyarte siempre en Dios. A mí me sirvió”. Esta brillante estudiante es otra prueba más de que cuando se quiere, se puede.

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