Un histórico del fútbol mexicano regresa súper reforzado para que no le pase lo que a Leones Negros y Dorados

Alégrense los escasos aficionados del legendario equipo del Necaxa. Después de cinco años en la división de ascenso los Rayos están de vuelta con un objetivo en mente: no volver a bajar como lo hicieron en su momento los equipos que ascendieron en los dos últimos años, Leones Negros y Dorados.

La directiva del equipo hidrocálido invirtió fuerte para dar pelea con varios refuerzos, entre los que destacan el cancerbero argentino Marcelo Barovero y el delantero chileno Edson Puch. 60 por ciento del plantel que logró el ascenso seguirá en el club, una medida ya antes aplicada por su técnico Alfonso Sosa, quien aun así no pudo salvar a los Leones Negros hace dos años.

Necaxa necesita sumar 40 puntos en un año para mantenerse en primera y dejarle la bronca del descenso a Morelia y Xolos. Lo bueno es que además de sus refuerzos tiene a elementos con experiencia en el máximo circuito, como Yosgart Gutiérrez, Mario de Luna, Xavier Báez, Alejandro Vela y Rodrigo Prieto, su goleador.

Da gusto ver otra vez a un equipo nostálgico del México de ayer, de un cuadro que en los años 30 y 40 era, junto al Atlante, los que luchaban contra la armada extranjera compuesta por el España y el Asturias en su lucha por conquistar a los aficionados capitalinos. A muchos no nos tocó vivir aquella época, pero nos habla de un equipo con mucha tradición.

Los Rayos tuvieron otra época gloriosa en los 90 –antes de su mudanza a Aguascalientes– cuando estaban Alex Aguinaga, Ivo Basay, el “Picas” Becerril, el “Ratón” Zárate, “Chema” Higareda, Nicolás Navarro, Ignacio Ambriz, Luis Hernández y hasta Ricardo Peláez. Sin embargo, poco a poco se fueron diluyendo hasta recalar en el cementerio de los elefantes.

Terminó la pesadilla y el Necaxa está de vuelta con con nuevos desafíos y nuevas esperanzas. Y algunos volverán a recordar sus grandes hazañas y volverán a sentir aunque sea un poco de pertenencia a un casi centenario que se niega a morir. Y otros nos acordaremos de quizá uno de sus más queridos seguidores, el inolvidable Don Ramón, del programa El Chavo del 8, que constantemente repetía: “¡Qué pasó, qué pasó, si yo le voy al Necaxa!”. EC 

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