El “Angel exterminador” es la sensación del torneo con Veracruz, ahora le toca mostrarse en la selección nacional

Pepe Penales. Los Angeles | 9 de agosto de 2013

Es joven, todavía tiene cuerda para rato, pero hace apenas dos meses Angel Reyna pensó en el retiro. “Le había perdido el gusto a estar en la cancha”, dijo en una entrevista al diario mexicano El Universal. Lo volvió a pensar y hoy demuestra que en el mar, la vida es más sabrosa.

Después de su paso por Monterrey y Pachuca, el temperamental jugador defeño no bajó su desempeño, pero ambas directivas no le aguantaron su forma de ser. “El Pleititos”, le dicen. Por algo será. Pero en el terreno de juego marca diferencias. Es encarador, driblador, valiente, creativo, descarado, inteligente. Tiene sus lagunas pero no se echa para atrás. Lo suyo es ofender… al arco contrario.

Los Tiburones Rojos del Veracruz le ofrecieron chamba. Un nuevo reto. Un nuevo proyecto. Justo lo que Angel Reyna necesitaba: respirar aires frescos junto al Golfo. La alegría del puerto jarocho le sienta bien. Es feliz y se refleja en la cancha. Es el mariscal, el goleador. “No me trajeron para hacer goles, sino para dar asistencias”, confesó despreocupado.

Ya le echaron el ojo para la selección. Será de la partida en el juego amistoso que sostendrá el Tri ante Costa de Marfil este 14 de agosto en Nueva York. “El Chepo” busca variantes en el ataque. Angel Reyna jugaría de inicio. Los dos naturalizados, “Chaco” Giménez y Damián Alvarez, serían recambio. El de los escualos pelea el puesto de volante por derecha con el jugador de La Máquina.

El goleador del puerto ya se ha puesto la verde, pero le han faltado minutos. Contra los africanos será una prueba de fuego por su velocidad y fortaleza física, justo lo que le complica la vida al equipo nacional. El horno no está para bollos en el entorno del Tri. Faltan goles en el ataque azteca y Reyna tiene la pólvora encendida.

Angel, eres un nómada, un guerrero, un sobreviviente que con alas, garras o aletas te las arreglas para seguir haciendo lo que más te gusta: jugar al fútbol. Te exiliaron del América pero no te arrugaste, te fortaleciste y demostraste que lo que bien se aprende nunca se olvida. Y sigue divirtiéndote porque el fútbol, después de todo, es solo un juego. EC

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