La bodega, fundada hace casi 100 años, se ha convertido en lugar predilecto de numerosas familias latinas que acuden en busca de buen vino y mejor comida

Llegar a la bodega de San Antonio es como sumergirse en otra época, con fotografías en cada rincón ilustrando casi cien años de apertura, y con los propietarios, herederos originales del fundador, confundiéndose con los visitantes.

El sitio, que en la actualidad es la única bodega ubicada en la ciudad de Los Angeles, no solo ha conseguido mantener su encanto y originalidad a lo largo de los años, sino ir ampliando enormemente su oferta vinícola: más de 100 variedades de vino repartidas entre 18 marcas distintas, y servidas en el marco de un ambiente cálido y familiar.

 

Fotos de los fundadores
El fundador Santo Cambianica (izq), junto a Stefano y Maddalena Riboli.

Stefano Riboli, el gran heredero de San Antonio Winery, fue quien se encargó de transmitir esta filosofía familiar de generación en generación, la misma que inició su tío y fundador Santo Cambianica en el año 1917. Ambos llegaron de Italia en busca de nuevos sueños y decidieron convertir la bodega en un sitio especial. Y lo consiguieron, a pesar de la feroz competencia de la época.

“Allá por el año 1936 había más de 17 bodegas ubicadas aquí mismo, en lo que antes era “Little Italy”. Luego, con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, fueron desapareciendo todas, cuenta Riboli, al que todos llaman cariñosamente “papa”, y que a sus 94 años todavía es capaz de relatar sin pestañear todo lo vivido hace ya 80 años. “Hoy solo quedamos nosotros y mucho es por nuestros vinos de calidad, pero también por el durísimo trabajo de tantos años”.

Riboli todavía recuerda cómo en la época, después de trabajar todo el día limpiando barriles en la bodega, hacía él mismo envíos de vino a domicilio por la noche, sobre todo a casas de familias latinas situadas en Eagle Rock, East L.A. o Lincoln Heights. “Luego estaban los latinos que venían con una botella a la bodega a rellenarla de vino, casi siempre dulce, y así fue cómo se nos ocurrió crear la tienda de venta al público, y los vinos de sabores más dulces”.

En la actualidad, el Imperial Red, hecho con uvas Cabernet, el Cardinale, un vino rojo dulce, y los Stella Rosa, con sus diferentes variedades de vino espumoso dulce, parecen estar siempre de moda, sobre todo entre los visitantes hispanos.

En un jueves cualquiera a la una de la tarde, el bullicio no para en esta bodega urbana. Mientras llega un autobús lleno de familias latinas listas para hacer un “tour”, la tienda se empieza a llenar, y en la barra, las copas de vino no paran de salir. Aquí, y ya en plena faena catadora, están Mirna y Miguel Cervantes, de origen mexicano, y quienes han venido  desde Chino Hills, California, para disfrutar de un buen vaso de sangría y de su popular Cardinale.

restaurante
Maddalena es el restaurante de San Antonio Winery en donde se sirve comida italiana.

“Yo soy policía retirado y, además de venir con mi familia, vengo cada tres meses aquí a reunirme con mis compañeros para recordar los viejos tiempos”, afirma Miguel Cervantes. “Y también venimos por la comida”, se apresura a decir su esposa Mirna. “Nos gusta mucho la lasagna y la ensalada de ahi-tuna”.

Y es que otra de las atracciones de San Antonio Winery es sin duda su restaurante, creado por la esposa de Stefano Riboli, Maddalena.

“La idea fue fantástica porque a la gente le gusta mucho degustar un buen vino mientras come en familia”, afirma Anthony Riboli, nieto de los herederos y también el enólogo principal de las bodegas. “Mi abuela siempre nos dijo que lo que había que hacer era probar cosas nuevas y evolucionar, y aquí estamos, innovando todo lo que podemos”.

junto a las barricas
Anthony Riboli junto a las barricas de San Antonio Winery.

Anthony Riboli, acompañado de Arnaud Debons, el otro enólogo de San Antonio, cuenta cómo se han ido adaptando a los tiempos modernos. “Hemos comprado más viñedos en donde sabemos que las uvas son de excelente calidad, como Monterey, Paso Robles y Napa, tenemos más de 3.000 barriles de primera aquí y casi todos hablamos español, porque muchos de nuestros clientes son latinos y les queremos hacer sentir como en casa”.

“Y ahora”, dice “papa”, “vamos a tener que aprender chino, porque cada vez llegan más”. Otro nuevo reto para los Riboli que seguro les hará perdurar otros cien años más. EC

San Antonio Winery: 737 Lamar Street, Los Angeles, CA 90031

www.sanantoniowinery.com / (323) 223-1401

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