Además de aprobar una ley que otorgará licencias de manejo, el Gobernador Jerry Brown firmó otros decretos que benefician a los inmigrantes sin papeles.

 

José F. Sánchez | 31 de octubre de 2013

Han sido muchos años viviendo medio ocultos, sin mostrarse del todo, temerosos de salir a trabajar, de manejar, de no tener una licencia qué mostrar cuando un policía los detiene. Sin embargo, los inmigrantes indocumentados se las tienen que arreglar para llevar el sustento a sus casas. No queda de otra.

Se estima que en California viven casi tres millones de indocumentados. De estas, alrededor de 1.2 millones se podrían ver beneficiados con la nueva ley AB60 firmada por el Gobernador Jerry Brown a principios del mes de octubre.

Todavía falta para que el Departamento de Motores y Vehículos empiece a recibir las solicitudes de licencias de conducir. La fecha estipulada es en enero de 2015. Otro largo año de espera, pero el tiempo pasa volando.

Otra de las grandes preocupaciones de las personas sin documentación de estadía legal es que, al cometer alguna infracción de tránsito o un delito menor sean detenidos por la policía, con el riesgo latente de ser entregados a oficiales del Departamento de Inmigración para ser deportados.

También en ese aspecto hay un respiro de alivio para los afectados. Brown firmó otra ley, la denominada Trust Act, mediante la cual las fuerzas del orden policial no pueden arrestar a las personas por más tiempo del debido dando tiempo a que las autoridades de inmigración se encarguen de los detenidos que no demuestren ser residentes legales de este país. Un duro golpe a una medida antiinmigrante conocida como “comunidades seguras”. De acuerdo a un reporte de la Universidad de Syracuse, menos de un 10 por ciento de las detenciones encontraron a personas consideradas como una amenaza pública o de seguridad nacional.

Octubre fue un mes de suma importancia para los indocumentados. Además de las anteriores, el gobierno californiano decretó por ley que los estudiantes sin papeles pueden obtener una licencia para practicar leyes en el estado. Cabe recordar el caso de Sergio García, un indocumentado michoacano de nacimiento y graduado de la escuela de leyes, que después de una larga batalla legal consiguió la aprobación de la Corte Suprema de California para poder ejercer su carrera de abogado.

Eso no es todo. De ahora en adelante nadie puede amenazar a una persona sin documentos con llamar a Inmigración.Tampoco un empleador puede atemorizar a un empleado sin papeles con un posible reporte. En ambos casos esto serávisto como un crimen.

Todavía falta la cereza al pastel: el anuncio de que la reforma migratoria ha sido aprobada. Sigue el estira y afloja en la Cámara de Representantes. Ahí están las propuestas, solo falta que se pongan de acuerdo para sacar de las sombras a más de 11 millones de personas que siguen a la espera de poder trabajar, viajar y vivir más tranquilos.

Al menos en California el Gobernador Brown ha entendido que el aporte de los inmigrantes es muy grande, que se merecen las mismas oportunidades que los demás y que seguirá luchando para que esto suceda. Al menos eso es lo que se aprecia después de las nuevas leyes a favor de los indocumentados.

Existen los detractores. Algunos grupos antiinmigrantes dicen que con estas medidas, California está alentando la inmigración ilegal y enviando el mensaje de que las leyes de la nación pueden ser ignoradas. Pero la mayoría coincide en que el estado dorado está haciendo lo correcto y que, a la larga, el beneficio será para todos.

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