La estrella del Barça visitó la tienda de Nike en el Este de Los Angeles y descubrió un inmenso mural con su figura

Hace años que el efecto de las estrellas “europeas” del fútbol es muy alargado en el resto del globo. Lo que antes estaba reservado a un puñado de emigrantes nostálgicos siguiendo las ligas europeas a tempranas horas de la mañana, es hoy un fenómeno de masas en Estados Unidos, una fiebre tan latente como en cualquier otra parte del mundo. Por eso Neymar es dios y mito donde va. Y el Este de Los Angeles, salpicado con el inconfundible sabor al México que sus habitantes dejaron atrás, no es excepción.

Sus calles se abarrotaron el martes por la noche esperando al ídolo del Barcelona, a la gran estrella y referencia de la selección brasileña de fútbol, que estuvo poco menos de una hora en el recinto y sus alrededores y que se animó incluso a disputar una ‘cascarita’ con jóvenes talentos angelinos.

Antes hizo esperar al personal, muy al estilo estrella de rock, protegido por una nube de guardaespaldas descomunales cubriendo su fragil figura del acoso de los aficionados. El momento álgido del encuentro organizado por Nike en su tienda de Whittier Blvd fue la inauguración del mural con su imagen y luciendo el 10 de la camiseta de la “canarinha”.

Neymar sonrió sin demasiada emoción como único gesto ante semejante homenaje, como si le resbalara un tanto el enésimo tributo a su persona a los 25 años. Le dio las gracias al artista encargado, el también brasileño Eduardo Kobra, y después se marchó a hacer lo que sabe y le gusta, jugar al fútbol.

Marcó dos goles, atendió a los niños con abrazos y autógrafos y se perdió por el callejón trasero, un ídolo de masas que también en Los Angeles es adorado.

@pscarpe

Compartir

Más artículos de interes