Los hispanos tienen el segundo mayor riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca y tienen más probabilidades de ser más jóvenes, tener diabetes o presión arterial alta y sobrepeso u obesidad

Las enfermedades del corazón parecen atacar con más fuerza a las minorías. Los estudios muestran que la insuficiencia cardíaca afecta desproporcionadamente a los afroamericanos, con un nivel de incidencias de aproximadamente el doble que en los blancos. Esta población también corre más peligro de desarrollar la condición a una edad más joven y morir de la enfermedad.

Los hispanos tienen el segundo mayor riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca y tienen más probabilidades de ser más jóvenes, tener diabetes o presión arterial alta y tener sobrepeso u obesidad. Los estudios también muestran que los hispanos con insuficiencia cardíaca tienen tasas más altas de hospitalizaciones y readmisiones por insuficiencia cardíaca.

Numerosos estudios señalan índices más altos de factores de riesgo modificables como presión arterial alta, diabetes y obesidad como la razón por la que es más probable que estos grupos padezcan de insuficiencia cardíaca.

La educación es fundamental porque las personas de todas las razas no están conscientes de los síntomas de la insuficiencia cardíaca o de los factores de riesgo. Y es posible que los que sufren la enfermedad no se den cuenta de que la tienen.

La insuficiencia cardíaca, una condición crónica y progresiva en la que el corazón no puede bombear sangre eficientemente para satisfacer las necesidades del organismo, es una de las enfermedades cardíacas más comunes en los Estados Unidos. En los próximos 15 años, se calcula que la cantidad de personas que padecen de ese mal crecerá considerablemente –de 5.7 millones a casi 8 millones para 2030– y los costos del tratamiento aumentarán casi el doble.

“Estas estadísticas destacan la necesidad de que todos los norteamericanos se hagan un chequeo anual, y especialmente que las poblaciones de minorías —que corren un riesgo mayor— empiecen a revisarse la presión arterial en la etapa inicial de la adultez”, dijo Mariell Jessup, M.D., ex presidenta de la Asociación Americana del Corazón y cardióloga de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia. “La insuficiencia cardíaca se puede prevenir y tratar. Los datos indican que si podemos controlar la presión arterial, podemos evitar la insuficiencia cardíaca, lo cual tiene específicamente el potencial de reducir la incidencia de insuficiencia cardíaca en poblaciones de minorías”.

“Muchas personas no hablan de sus preocupaciones sobre la salud, pero es fundamental conocer la historia familiar”, dijo Kimberly Ketter, una enfermera afroamericana que recibió el diagnóstico de insuficiencia cardiaca. “Le digo a la gente que haga un árbol geneaIógico. Uno puede estar genéticamente predispuesto a padecer de presión arterial alta, diabetes o enfermedad cardíaca. La educación es un primer paso enorme. Si la gente supiera que están en riesgo, podrían atajar el problema con más antelación”. EC 

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