Científicos de Mayo Clinic están probando un dispositivo que podría reducir las tasas de mortalidad por insuficiencia hepática

De acuerdo a la Fundación Americana del Hígado, alrededor de 30 a 40 mil personas fallecen anualmente debido a enfermedad hepática. Existen más de 100 tipos diferentes de enfermedad hepática que pueden comprometer la función del hígado y conducir a afecciones crónicas y mortales, tales como hepatitis, hepatopatía grasa no alcohólica y cáncer de hígado.

En quienes presentan insuficiencia hepática aguda, el único tratamiento comprobado es el trasplante de hígado. Los científicos de Mayo Clinic desarrollaron, y ahora prueban, una alternativa al trasplante hepático, llamada hígado bioartificial de reservorio esferoide (SRBAL, por sus siglas en inglés), que puede sustentar la recuperación y regeneración del hígado lesionado, mejorar los resultados y reducir las tasas de mortalidad de los pacientes con insuficiencia hepática aguda, sin necesidad de un trasplante.

El dispositivo utiliza hepatocitos sanos (o sea células hepáticas sanas) de cerdos para realizar el trabajo del hígado normal sano, que consiste en ayudar con la digestión y extraer los desechos y las toxinas del torrente sanguíneo. El tratamiento con el hígado bioartificial demostró que puede reducir la gravedad de la hepatopatía y mejorar la supervivencia en los cerdos. A través de futuros estudios clínicos, se planifica evaluarlo como una alternativa menos invasiva y a largo plazo para el trasplante de hígado.

“La insuficiencia hepática aguda cobra la vida de más de 30 por ciento de las personas diagnosticadas con la enfermedad. Pese a que el trasplante de hígado ha sido la alternativa a la que se recurre para tratar la insuficiencia hepática aguda, éste conlleva muchos riesgos y no siempre es una opción debido a la disponibilidad de hígados donados”, comenta el Dr. Nyberg. “El hígado bioartificial puede permitir a los médicos tratar y prolongar la vida de mayor cantidad de pacientes, de manera más segura y rentable, así como con menos riesgos. A pesar de que el hígado artificial todavía no ha sido autorizado para uso en humanos, estos resultados son esperanzadores como una alternativa de tratamiento para el cáncer de hígado y la hepatitis, cuyo diagnóstico se vuelve cada vez más común”, concluyó el experto. EC

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