Seis pasos sencillos que puedan aplicar las personas en riesgo de presentar problemas con la memoria

En otro artículo hablamos de las causas que provocan la pérdida de la memoria, una condición más seria que un olvido o una simple laguna mental.

Ya existen ensayos clínicos en marcha para poner a prueba intervenciones específicas para la pérdida de la memoria. Las investigaciones han demostrado que la combinación de niveles cambiantes de estrógeno y progestina aumentaba el riesgo de padecer demencia en las mujeres mayores de 65 años.

Los médicos evalúan la pérdida de la memoria trazando un historial médico, haciendo preguntas para poner a prueba la capacidad mental, llevando a cabo reconocimientos físicos y neurológicos, y realizando análisis de sangre y orina. Las imágenes del cerebro —tomadas ya sea mediante tomografías axiales computarizadas (TAC) o imágenes por resonancia magnética (IRM)— pueden ayudar a identificar los tumores y los derrames cerebrales, que a veces pueden causar una pérdida de la memoria.

“El objetivo es descartar factores que son potencialmente reversibles y determinar si la pérdida de memoria se debe a alguna enfermedad más grave del cerebro”, señala el Dr. Ranjit Mani, M.D., neurólogo de la División de Productos Neurológicos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

Por otro lado, no hay pruebas de que la hierba ginkgo biloba prevenga la pérdida de la memoria. No obstante, hay algunas cosas que uno puede hacer para ayudar a

reducir el riesgo de presentar problemas de la memoria

1. Baje su nivel de colesterol y de la presión arterial. Varios estudios de los últimos años sugieren que las enfermedades vasculares (cardiopatías y derrames cerebrales) derivadas de un colesterol y presión arterial altos pueden contribuir a la manifestación de la enfermedad de Alzheimer, a su severidad o a la manifestación de la demencia multiinfarto (también llamada demencia vascular).

2. No fume ni consuma alcohol en exceso.

3. Haga ejercicio regularmente. Actividad física puede ayudar a mantener el flujo sanguíneo hacia el cerebro y reducir los factores de riesgo relacionados con la demencia.

4. Mantenga hábitos de alimentación saludables. Se ha demostrado que comer más verduras de hoja verde y menos grasas saturadas ayuda a retardar el deterioro cognitivo. Además, comer pescado que contengan beneficiosos ácidos grasos omega 3, como el salmón y el atún, puede ser bueno para la salud del cerebro.

5. Mantenga interacciones sociales, lo cual puede ayudar a reducir el estrés.

6. Mantenga activo su cerebro. Algunos expertos sugieren que plantearle retos al cerebro con actividades tales como leer, escribir, aprender una nueva destreza, jugar y practicar la jardinería estimula las neuronas y las conexiones entre ellas, y puede estar relacionada con un menor riesgo de padecer demencia. EC

Con información de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA)

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