Una encuesta encontró las posibles causas de porqué los adolescentes de origen hispano superan a los blancos y afroamericanos en el consumo de drogas como la mariguana, la cocaína y el éxtasis

José F. Sánchez. Los Angeles | 23 de septiembre de 2013

La adolescencia es una etapa de transición, de cambios hormonales, físicos y emocionales. Una confusión total que se maquilla gracias a la compañía de los amigos. Juntos pueden afrontar mejor el nuevo mundo que se abre ante sus ojos, un mundo lleno de sorpresas y acechanzas, de alegrías y sinsabores, de descubrimientos y decepciones.

Uno de los peligros que se ciernen sobre los adolescentes y que no respeta sexo ni condición social, es el de las drogas. Es a esta edad cuando los estupefacientes se muestran inofensivos, tentadores y populares con un disfraz de oveja. Llegan, las más de las veces, de la mano de amigos y compañeros, casi siempre, de la escuela. ¿Cómo decir que no? ¿Cómo resistirse a pasar un buen rato, sin temor y sin inhibiciones? “Todos lo hacen”, “no pasa nada”, “es divertido”, “es para valientes”, “no le haces daño a nadie”. Ese es el gancho, pero las consecuencias pueden ser devastadoras.

Y de todos los adolecentes en eso de consumir drogas, los hispanos superan en número a los anglosajones y a los afroamericanos. Así lo dice una encuesta reciente realizada por The Partnership at Drugfree.org, una organización no lucrativa que trabaja en la prevención de las drogas, y cuyos resultados se basan en entrevistas hechas a 3,884 jóvenes de entre 12 y 19 años de edad y 817 padres.

Según los nuevos datos de la investigación, más de la mitad de los adolescentes hispanos (54 por ciento) informaron haber consumido una droga ilícita, frente a 45 por ciento de los adolescentes afroamericanos y 43 por ciento de los adolescentes caucásicos. A casi dos tercios (62 por ciento) de jóvenes hispanos les han ofrecido consumir drogas por lo menos una vez en su vida, en comparación con 53 por ciento para los adolescentes caucásicos y 46 por ciento para los adolescentes afroamericanos.

Las drogas que consumen los jóvenes hispanos

La organización antes citada menciona a la mariguana, la cocaína y el éxtasis como las drogas que más consumen los adolescentes hispanos. Pero causa alarma el aumento en el uso de otras sustancias, por ejemplo el abuso de los medicamentos con receta. Hay un problema más serio. Cuando estos medicamentos no se consiguen fácilmente un joven adicto probará con la heroína, a veces más económica y más accesible.

¿Por qué lo hacen?

El estudio ofrece otros puntos interesantes sobre las razones que están empujando a los jóvenes de origen hispano a consumir drogas. Aquí entran a escena los padres de familia y el ambiente en el que se desenvuelven los adolescentes. Por ejemplo, tiene mucho que ver si las sustancias se encuentran presentes y disponibles en el entorno del muchacho. Si están allí, son un peligro latente. Y si sus amigos consumen drogas, aumentan las probabilidades de seguir sus mismos pasos. Otro motivo apunta directamente a la actitud de los padres. Según la encuesta, los hispanos toleran más el consumo de ciertas drogas en sus hijos. Esto quiere decir que, o se hacen los desentendidos, o no consideran dañino el que sus hijos fumen mariguana de vez en cuando, o que no pueden hacer nada al respecto, o que no aceptan que sus retoños se estén drogando.

Un dato que llama la atención es que esos mismos padres son los más propensos a hablar con sus hijos sobre el peligro de las adicciones, pero sus intentos se centran en evitar –no en prevenir– el consumo de drogas.

Hay mucho por hacer. La comunicación entre padres e hijos debe ser constante. La página de internet en español http://theparenttoolkit.org/es/ contiene guías educativas, información y recursos para ayudar a las familias con problemas sobre el abuso de drogas, algo que a la postre puede hacer una diferencia enorme para evitar ese mal creciente.

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