La llegada del otoño se puede aprovechar para llevar a sus hijos adolescentes a que les hagan un chequeo médico, esto con el fin de detectar y evitar algunas de las enfermedades que más los afectan.

Entre los padecimientos que hay que vigilar se incluyen el virus del papiloma humano (VPH), la enfermedad meningocócica (meningitis), la tos ferina (tos convulsiva), el tétanos y la influenza, ésta última conocida comúnmente como “flu”.

La buena noticia es que existen vacunas disponibles para la prevención de estas enfermedades.

“Los preadolescentes y adolescentes ven a sus médicos con menor frecuencia en la medida que tienen más edad”, afirma la Dr. Chrystal de Freitas, pediatra de Scripps Memorial Hospital en San Diego. “Muchos padres vacunaron a sus hijos cuando eran infantes, y es importantes que también los vacunen ahora que son preadolescentes y adolescentes para evitar estas enfermedades“.

Vea algunos datos importantes sobre estas condiciones de salud:

• El Virus del Papiloma Humano (VPH) afectará a un estimado del 75 al 80 por ciento de los hombres y las mujeres en sus vidas. En la mayoría de los casos, el VPH desaparece por su cuenta.

• La enfermedad meningocócica (meningitis) es una infección muy grave que afecta el recubrimiento del cerebro y la médula espinal. La infección se puede contagiar de persona a persona mediante el contacto directo.

• La tos ferina (tos convulsiva) es una infección de las vías respiratorias altamente contagiosa que se transmite mediante la tos y los estornudos.

• El tétanos es una enfermedad del sistema nervioso provocada por bacterias que penetran en el cuerpo por una cortadura o herida. No se transmite de persona a persona.

La influenza (el “flu”) es una enfermedad contagiosa provocada por un virus que se propaga por la tos y los estornudos de personas afectadas. También se transmite cuando una persona entra en contacto con un objeto donde se ha depositado el virus de la influenza, y luego se toca los ojos, la nariz o la boca.

A estas alturas los jóvenes ya se encuentran en pleno ciclo escolar, razón de más para protegerlos de algunas enfermedades que se contagian más fácilmente en sitios muy concurridos. Lo mejor es estar preparados y como dice el dicho: “Vale más prevenir que lamentar”.

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