La ley AB-2057 pretende expeditar el acceso a la ayuda para las afectadas

Suele ser un drama en silencio que tarde o temprano acaba viendo la luz. En California, 20.000 mujeres llaman al día en busca de ayuda por un caso de violencia de género, muchas de ellas hispanas, aunque la ayuda no parece ser nunca suficiente. Por eso ahora el asambleísta Mark Stone está trabajando en un proyecto de ley, el AB-2057, para ayudar a más mujeres a tener acceso a cupones de comida y no tener que regresar a hogares donde corren riesgo por una situación económica difícil.

“El problema es que la falta de estabilidad económica las hace volver al lugar donde las han maltratado, y eso es algo con lo que queremos acabar”, explica Guadalupe García Montano, parte del equipo de Stone y miembro del Woman’s Policy Institute.

Con la propuesta de ley, el acceso a las ayudas estatales para cientos de mujeres maltratadas se aceleraría, logrando que no tengan que tomar medidas desesperadas o que las pongan de nuevo en situación de riesgo. “La media de espera para conseguir ayuda del estado es de un mes a seis meses. Lo que queremos conseguir es que les den cupones de comida a los tres días de entrar en un centro de acogida”, asegura García.

Adicionalmente, la AB-2057 excusaría a las víctimas de violencia doméstica de la participación obligatoria en programas de trabajo “para que se puedan enfocar en establecer un hogar nuevo y seguro, y no estar preocupadas con el tipo de abuso más común, como acoso en el lugar del programa de trabajo”, según explica el texto presentado por Stone y que debe ser aprobado por el Senado de California.

“Queremos que puedan alimentar a sus hijos y se sientan seguras al mismo tiempo”, dice García, que explica que las llamadas diarias pidiendo ayuda son tantas en California que no dan abasto. “Es un grupo muy amplio y desafortunadamente no hay suficientes centros y camas para atender a toda esa gente”.

De acuerdo a los datos presentados por Stone para hacer valer su caso, 20.438 supervivientes de violencia doméstica y sus hijos recibieron ayuda de emergencia en California en 2014, y gracias a esos programas se proveyeron 602.579 camas para gente necesitada.

Además, se le dio asistencia psicológica a mucha gente en los centros de acogida, “pero la ayuda financiera es vital para que no se tengan que marchar”, continúa García. ” Estamos hablando de 100.000 dólares para mejorar el servicio, no es mucho. Es algo razonable y espero que cuenta con el apoyo de ambos partidos políticos”. EC 

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