El famoso neurocirujano Alfredo Quiñones habla de su visita a Los Ángeles, de sus aficiones, su trabajo y su vida personal

Una eminencia puede surgir en cualquier parte del mundo. Hay uno que nació en Mexicali, México. Se llama Alfredo Quiñones, un destacado neurocirujano con una historia digna de llevarla al cine. Llegó a California como indocumentado cuando tenía 19 años de edad. No hablaba inglés y empezó trabajando en los campos agrícolas; no obstante, logró abrirse camino hasta llegar a la Universidad de California en Berkeley, la Escuela de Medicina en Harvard y la prestigiosa Universidad Johns Hopkins. Hoy, es director del Departamento de Cirugía Neurológica en la Clínica Mayo, y como tal, estuvo unos días en la ciudad de Los Ángeles.

Dr. Quiñones, ¿a qué se debe su visita a Los Ángeles?

Vine representando a la Clínica Mayo, el hospital más reconocido internacionalmente. Vine al NAAS, el congreso más grande en el mundo de neurocirugía. Cada año nos juntamos para hablar de los avances más recientes en la neurocirugía, la neurociencia y los tratamientos; de cómo nos podemos ayudar y de qué más podemos hacer por los pacientes. Damos conferencias y charlas para enseñarnos mutuamente. Yo me especializo en el cáncer del cerebro, que es una enfermedad que cuando se detecta, la supervivencia puede ser de meses nada más.

¿Qué sintió regresar a una ciudad tan especial para usted?

Los Ángeles tiene un significado muy profundo para mí. Cuando salí de Mexicali por primera vez, tomo un aeroplano y aterrizo en esta ciudad. Fue en 1987. Yo tenía 19 años. Llegué siendo un adolescente asustado, nervioso, incierto; sin saber exactamente cuál iba a ser mi futuro, ni mi presente.

¿Qué presentó en la conferencia?

Tres cosas principalmente: Demostramos cómo entre más uno puede sacar de un tumor con cirugía, de una forma que no lastime al cerebro, es mucho mejor para la supervivencia y calidad de vida del paciente. También sobre que hemos encontrado que, en nuestro propio cuerpo, incluso en el tejido adiposo, existen células madre que podemos usar como “caballitos de Troya” que se pueden modificar por ingeniería biomédica para hacerlas llegar al cerebro, donde uno no puede entrar, y ataquen a las células cancerosas. Por último, hablamos sobre la utilización de la nanotecnología para aumentar el sistema inmune en nuestro cuerpo.

¿Cuántas operaciones del cerebro realiza al año?

Estoy haciendo entre unas 200 o 250 intervenciones, que duran entre 3 y 6 horas cada una. En un día pesado pueden ser 3 o 4, pero cuando lo estás haciendo el día se pasa como relámpago. Yo considero una bendición que los pacientes pongan su vida en mis manos.

¿El cáncer de cerebro es curable?

Depende. Hay varios tipos de cáncer. Hay unos que son muy peligrosos, pero muchos se pueden curar con cirugia, con radioterapia o con una combinacion de los dos. Hay otros que salen en la mama, en el pulmón y se van al cerebro. Hace unos 20 años estos no eran curables y ahora sí ya se pueden curar muchos de ellos… y esperamos poder curar muchos más.

¿Qué es lo más difícil de su profesión?

Lo más difícil de mi trabajo no es la cirugía, las horas o encontrar una cura. Lo más difícil es darle las malas noticias al paciente. Muchos cirujanos se desconectan un poquito de sus pacientes; yo, al contrario, trato de acercarme más a ellos, de darles esperanzas. Cuando ves el dolor del ser humano tienes que encontrar fuerzas para salir adelante. Este es uno de los temas que estoy tocando en un segundo libro que estoy escribiendo y que espero terminar a finales del 2017, y sacarlo en el 2018.

¿Es cierto que también están preparando una película sobre su vida?

Sí, es una película que está dirigiendo la compañía de Brad Pitt y Disney. Es la historia de un inmigrante de raíces humildes, indocumentado, que llega hasta donde estoy ahora. Tal vez se estrene el año que viene.

¿Cuáles son sus pasatiempos favoritos?

Me gusta estar en casa, con mi esposa, mis hijos y mis perros. Me gusta salir a correr temprano y también leer y escribir; esto último es como una catarsis, es algo que me hace pensar y reflexionar. Además, me encanta el cine y la música tranquila. En el quirófano me gusta escuchar guitarra clásica, tiene un sonido muy especial que te relaja y te hace estar concentrado.

¿Qué les recomienda a los jóvenes que piensan seguir una carrera profesional

Que sigan sus sueños, que sean honestos, y que trabajen arduamente y con pasión. Yo sé que a veces el futuro es incierto. A mí me pasó, pero yo tenía una fe ciega de que, con honestidad y trabajo, un día se iba a encender la luz. Yo sabía que todo esto iba a ser por medio de la educación, así que nunca hay que darse por vencido. Yo soy un ejemplo de eso. EC

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